sábado, 27 de febrero de 2016

Hechizo conquense

Si eres follower de este sitio, conocerás el lugar donde nací del que, al contrario de Cervantes y su desmemoriado "lugar de la Mancha", su nombre sí quiero acordarme, siendo buena prueba de ello textos como “Tierra de buena gente” (que recoge un vídeo promocional que realicé para la disciplina "Comunicación Oral y Escrita" del Grado en Derecho), “El Bicharraco” o el varias veces remasterizado “Ronda” (con vistas de la ciudad). Pues bien, en la adolescencia, me comentaron que existía otra comarca en mi país de similar parecido orográfico. Ésta es Cuenca y sus casas colgadas, por la similitud entre el Tajo de Ronda y los cortados que se prolongan hacia las hoces de los ríos conquenses Júcar y Huecar. Así que tengo anotada en la agenda emocional una visita a esa, no dudo, bella zona (Fuente de la imagen: elaboración propia).

Lo anterior te lo comento porque Juan Manuel, por motivos profesionales y familiares, estuvo unos días por Cuenca, disfrutando con la familia y amigos de la provincia, trayéndome una caja de Finca la Estacada Reserva (Muchas, Gracias, Juan Manuel), que anoche tuvimos la oportunidad de convenir. De la Denominación de Uclés, cupé de variedades Tempranillo, Cabernet, Merlot y Syrah, con predominio de la primera, color tradicional rojo picota, mi inculta nariz no supo descifrar la compleja amalgama de notas olfativas (lo siento), pero la boca sí detectó cierta distinción: sutilidad, frescura, equilibrio y, en síntesis, hechizo. Como aspecto a mejorar (del servicio, por supuesto), debería haberlo decantado antes. 

A continuación, te dejo un vídeo, subido a Youtube por RTVCM Castilla-La Mancha, con un reportaje realizado en la llamada Mancha alta conquense, donde se enclava la Denominación de Origen conocida por elaborar vinos de autor, la de Uclés, a la que pertenece el complejo enoturístico “Finca La Estacada”, que emplea casi una docena de variedades de uvas, entre tintas, blancas y experimentales. Según la sinopsis, recomendada para los enoturistas que, al margen de contemplar y perderse en el “bosque” de robles que tuestan y equilibran sus vinos, pueden experimentar toda clase de sensaciones en Los Placeres del vino. Otra excusa más para visitar este lugar, Juan Manuel (Te tomo la palabra).

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Hola. Gracias por la visita. Saludos. Manuel