martes, 4 de agosto de 2015

Serpientes de verano

La tarde de ayer la pasé hojeando la prensa tradicional, tanto económica como generalista, que me llega por correo tradicional y que se iba acumulando en el escritorio, puesto que cada vez le dedico menos tiempo, debido a la creciente demanda de los medios telemáticos. Observo que las tradicionales serpientes de verano “quién es quién”, del estilo que te referenciaba en el post “El juego de quién es quién”, han pasado a segundo término, por lo que mi trabajo de investigación para dilucidar el criterio que utilizan las redacciones para confeccionar las listas, tendrá que congelarse para otro momento. Ahora copan las páginas de los periódicos, semanarios y revistas económicas, otras serpientes, a base de reportajes con otros rankings conveniados, también dignos de estudio, de aquellos sectores que, como el de la asesoría y la consultoría, con la excusa de una ficticia recuperación de la economía local y la aquiescencia y colaboración necesaria del presunto periodista de turno, difunden a los cuatro vientos de los suscriptores del medio de comunicación, lo guapos que son y los tipos que tienen.

Realmente, muchos de estos despachos profesionales que se publicitan a todo lujo en páginas centrales, se encuentran de capa caída, debido a la crisis en general y al cambio de época en la que estamos inmersos, con una reestructuración brutal de las formas y los fondos de asesorar al cliente, más en la línea de ayudarlo, cobrando un precio justo, que de aprovecharse de él, exprimiéndole hasta la última gota. También, en Málaga (España) en particular influye la bajada del porcentaje de concursos de acreedores y la modificación de la normativa concursal en la elección de los administradores concursales que, quiera o no, afecta un poco a los presuntos mafiosos, lameculos, chupapasillos… y otras alimañas que merodean la Ciudad de la Justicia, por no hablar de aquellos individuos que utilizan sus cargos corporativos en beneficio propio, ante la mirada borreguil de la masa de colegiados. Por suerte, también sobresale algún despacho tradicional de la capital no forjado a costa de la miseria de la crisis y algún que otro abogado o economista decente, pero eso, desgraciadamente, es la excepción a la tradicional regla (Fuente de la imagen: pixabay y elaboración propia).

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