miércoles, 26 de agosto de 2015

¿Cuándo decidimos?

En el ámbito de la gerencia empresarial, desde principios de este siglo cuajaron corrientes de dirección basadas en certezas, directrices que algunos catalogaron de novedosas y que otros, entre los que me incluyo, sólo percibían enfoques fayolistas y tayloristas, evidentemente adaptados a estos tiempos. La dirección sustentada en certezas no es otra cosa que apoyar nuestras decisiones basándonos en situaciones constatadas previamente, no en intuiciones u orientaciones, fundamentalmente comerciales, a caballo entre la autenticidad y lo presuntamente quimérico o desconocido. Estimo que ni lo uno ni lo otro (lo otro es la dirección basada en intuición), sino una amalgama o cóctel de ambos, que el emprendedor o directivo va combinando conforme a los ambientes organizativos y comerciales cambiantes (Fuente de la imagen: pixabay).

Una dirección basada en certezas realmente es un enfoque más bien conservador que otra cosa. Su establecimiento es fácil. En primer lugar pedimos axiomas constatados del cambio que se propone. Seguidamente y a pesar de esas certezas, analizamos el razonamiento seguido, por ejemplo buscando posibles desajustes entre las causas y los efectos en nuestra organización, con el fin de constatar la viabilidad de esas constataciones. Luego, los expertos en este camino empresarial nos animan a seguir razonando, aprendiendo, recolectar nueva información práctica… Mientras, entre tantas constataciones, análisis, aprendizaje... puede que los trenes pasen y no nos subamos a ellos, por lo que cabe preguntar ¿Cuándo decidimos?

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