miércoles, 13 de mayo de 2015

Ventaja del contumaz

En relación a las referencias a la innovación que recojo en el post “Fluye, como el agua”, refresca Javi aquello de que “la innovación es plenamente imaginable y rutinaria”, que hace ya más de una década leíamos pasmados en el texto de Ryan Mathews y Watts Wacker, “The Deviant's Advantage: How Fringe Ideas Create Mass Markets”[1], que traducido con mi inglés de los Montes de Málaga es algo así como “Ventaja del contumaz: Cómo las ideas recalcitrantes, fervientes, extremistas, posibilitan mercados de masa”. 

Pensamos que las ideas originales proceden de aquellas personas que se encuentran tocadas por la varita de la originalidad y la extravagancia o de los desarrolladores de productos y servicios de generación X.0, marcando la pauta de la moda, creando nuevas necesidades… Sin embargo, para Mathews y Wacker, antes que las ideas sean aceptadas socialmente, el proceso de creación y evolución transcurre por cinco fases: extremista, fronterista, fenomenon, novedosa y conformidad. 

En la fase extremista los inconformistas, a lo yunques, personas catalogadas por la sociedad de, cuando menos, extrañas, tantean un variopinto y numeroso porrón de representaciones y pensamientos estrambóticos. Hasta hace poco, estas ideas se perdían en los atardeceres cuando no eran copiadas por los caraduras de siempre. Sin embargo, con la red de redes, esas runas de la incongruencia y la genialidad juntas, tienen la oportunidad de ser conocidas por terceros, incluso aunque no se den cuenta del fluir del conocimiento.

En la fase o territorio fronterista, esos adeptos que consciente o inconscientemente beben de las fuentes de incongruencia y genialidad, se deciden a ponerlas en práctica de manera consciente, experimentando duramente. ¡Ojo! Porque en el fronterismo habitan ojeadores de tendencias, conocidos en otros rediles como “hienas de la novedad”, que intentan interpretar, leer, lo que sucede en ese espacio. 

Pasamos a lo que Javier y yo, siempre siguiendo a Mathews y Wacker e interpretando libremente su texto, definimos como fenomenon, ese dominio de la "Tierra Media" de lo "quis tendencial", morado por aquella élite encantada de deleitarse con la última exclamación de moda. Seguidamente llega la fase de lo novedoso, donde la popularidad de esas ideas avanza, los medios de comunicación actúan de voceros de la innovación o novedad y el uso de la idea, puede que convertida ya en producto o servicio de consumo, crece paulatinamente. 

Finalmente llegamos a la conformidad, también conocida por los detractores del consumo descontrolado como “etapa borreguista”, donde ya la idea pace a sus anchas por la masa. En resumen, para los autores, los fragmentos marginales de la sociedad y de la economía son el caldo de cultivo de nuevos conceptos e ideas, muchas de las cuales se ahogan en el manto de mediocridad y silencio que envuelve a las organizaciones, soiedades, grupos y tribus, sin tener la posibilidad de ver la luz. Pero cuando alguien toma en cuenta una de esas ideas circunstanciales, emprende ésta un éxodo sucesivo hasta transmutarse en tendencia dogmática (Fuente de la imagen: elaboración propia).

[1] Ryan Mathews y Watts Wacker, “The Deviant's Advantage: How Fringe Ideas Create Mass Markets”. Editorial Crown Business. 2002

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