lunes, 2 de diciembre de 2013

¿Obligado minimalismo?

Ya en el año 2006, post “Consumo responsable”, pedía prudencia al consumidor, que comprara lo que necesitara pero con cabeza, que si hubiera entrado en un bucle de endeudamiento procurara  salir de él con soluciones como liquidación de activos, refinanciación de la deuda, etc., que se preparara para los años de vacas flacas y que se echara por la espalda los consejos del amigo, las rebajas, las presiones de los círculos de convivencia, los organismos nacionales y hasta los internacionales, en el sentido de que siguiera consumiendo alegremente, sin ton ni son, vamos, sin cabeza.

Dos años más tarde, 2008, en el post ¿Consumo responsable?, después de  leer todas las encuestas formales e informales y escuchar comentarios como que los consumidores estaban recortando sus compras, por miedo o preocupación a la crisis, y poco dinero pensaban gastar en las rebajas, me preguntaba ¿Qué nos queda? ¿Soñar en compras, consumo y abundancia, camino del mercado, como la del cuento de la lechera?

Te refresco lo anterior porque ayer, en casa de Fernando, me comentaba otro invitado que esta desesperación que padecemos nos empuja a retomar el carácter minimalista de la raza humana, es decir, disfrutar con las cosas sencillas, rayando el ascetismo, simplificando todo a lo mínimo, en plan minimismo. La política y la economía actual nos obligan a consumir cada vez menos. Pero miremos el lado positivo (si lo hay). Ahora, cambiaremos el chip y dedicaremos el tiempo liberado de ese, digamos, “coste de oportunidad” del no consumo, a aspectos minimalistas o minimistas. Que esta primera y corta primera semana del último mes del fatídico año 2013, te sea beneficiosa en lo profesional, laboral, empresarial o institucional, según proceda o te interese (Fuente de la imagen: post ¿Por qué sospecháis eso?)

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