lunes, 1 de julio de 2013

Desde mi atalaya

Antes de iniciar este post, mientras abría la ventana y olía este primer alba de julio, me preguntaba si te escribo desde mi atalaya de ficticia o transitoria tranquilidad y seguridad o, por el contrario, desde el Camino. Te cuento. Agradable domingo el de ayer en casa de unos amigos, con los que he tenido la suerte de trabajar en un bonito proyecto de reorganización. Se reunió prácticamente todo el equipo que ha colaborado durante unos meses, para festejar el labrado resultado. Las sardinas riquísimas y el tinto joven de Virgen de la Oliva, con un toque de gaseosa ¡De escándalo! Y ya puestos, los más “pesaos” nos quedamos a ver por la tele el partido Brasil – España (Copa Confederaciones). Gracias a los anfitriones por su hospitalidad y por los buenos momentos que propiciaron.

De la sobremesa, después del preceptivo repaso a todos los temas candentes en el candelero político – económico – penal de mi país, me quedé con la historia de Paco, en otro tiempo, no tan lejano, próspero asesor fiscal y contable, con una pequeña estructura organizativa de cinco personas trabajando y economías de escala (abogado, laboral, informática…). De un "día para otro" su mercado desapareció. La bofetada de la crisis fue la causa principal. Los ingresos iban cayendo no a cuenta gotas, sino a chorro limpio. De una cartera de más de doscientos usuarios, entre pymes, autónomos… en cuestión de un año se esfumaron la mayoría de clientes, bien porque cerraron, bien porque no podían pagar las ya de por sí reducidas cuotas por los servicios prestados. El caso es que tuvo que presentar un ERE y mal vender la oficina para pagar las indemnizaciones a su personal.

Pero el hombre se siente afortunado, porque aunque "sólo tiene lo puesto", ha pagado a sus trabajadores y acreedores y ha podido reorientar su actividad, tocando otros palos profesionales como el que ha propiciado nuestro cruce de caminos, impensables hace una década, cuando dice, estaba "en mi atalaya" de tranquilidad y ficticia inmunidad. Desde este sitio, le deseo a él y a todos los “Pacos” la mejor de las suertes profesionales, institucionales, empresariales o laborales. Que este mes que hoy comienza, te sea favorable. (Fuente de la imagen: sxc.hu).

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