miércoles, 8 de mayo de 2013

De donde paces

Las migajas de tecnología a las que puedo acceder, en función de mi capacidad adquisitiva, económica y social, posibilitan interconectarme con los mundos virtuales de las empresas, los clientes, los proveedores, la administración pública, los socios, la universidad, …, generando una interacción profesional cognoscitiva como nunca antes había disfrutado. Pero a ese marco de relaciones pueden acceder rápidamente, sin filtros ni cortapisas, otros perfiles, que compiten con el mío por hacerse un hueco en el maremágnum de conocimiento fluyendo constantemente, reduciendo o eliminando las ventajas competitivas de pertenecer a ese focalizado universo profesional, empresarial, laboral o institucional.

Lo anterior propicia que mi marca personal ya no valga como hace unos años. De poco me sirve actualmente mi nombre y dos apellidos para seguir catalizando un trabajo o contratar un servicio. ¿Qué enfoque deberé adoptar para nueva y relativamente diferenciarme de la competencia directa, aunque sea coyunturalmente? Tal vez, parafraseando el dicho "no eres de donde naces, sino de donde paces", la vía de regeneración se encuentre en migrar de la idea “marca personal” (ver post Branding) a la de “hábitat distintivo” (ver post Networking), en el sentido de poner en valor no sólo lo que soy, sino también el entorno o ecosistema donde interactúo y me renuevo perennemente, sea éste tanto en el campo virtual o como en el tradicional (Fuente de la imagen: sxc.hu).

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