miércoles, 20 de marzo de 2013

Del tontolaba al humano

Llevo un tiempo observando, desconcertado primero y empezando a entristecerme después, como el gobierno de turno intenta evitar por todos los medios el uso de palabras presuntamente prohibidas, empezando por "ajuste", pasando por “rescate” y últimamente el partido mayoritario conservador sorteando el apellido, por lo visto fatídico, de “Bárcenas”.

Apuntaban mis ancestros lo que el pueblo llano expresa en el dicho: “Al pan, pan y al vino, vino”.  Intento seguir a aquellas personas que procuran aplicarse a esa expresión española, es decir, llamar a cada cosa por su nombre, eso sí, en los foros adecuados, porque eso de irse por los Cerros de Úbeda no nos lleva a ningún sitio bueno.

Sin embargo, no sólo el mundo de la política, desgraciadamente, se mete en esos berenjenales, a lo partos mentales de Günter Grass. También, la empresa y la economía están salpicadas de esos circunloquios rebuscados, que lo que pretenden, en mi opinión, es la hipocresía, ocultación, fingimiento o tapadera de graves aserciones .

Especial mención merece la lectura de determinados trabajos, desde planes de negocio a informes bursátiles. Hace unos meses, Sam Hogg nos refrescaba en Entrepreneur, “J Curve and Other Buzzwords Investors Don't Want to Hear”, algunas de las frases más usuales y su traducción del lenguaje tontolaba al idioma del pueblo llano, es decir, al humano.

Ejemplos. Cuando leas “Disponemos de órdenes de compra”, tal vez lo que suceda realmente es que los clientes estarían en disposición de comprar si el proyecto del interlocutor pudiera suministrarlo de forma mágica, como convertir carbón en diamante. Si se escribe “Nos hemos alianzado con fulanito”, lo que en verdad ha pasado es que ese tal “fulanito” no aceptaba ser cliente o proveedor.

Y sigue Sam con frases con las que te entra la risa tonta, desde “disponemos de sinergias”, es decir, tengo un máster en tal escuela de negocio, hasta “el retorno esperado de la inversión es de …”, o lo que es lo mismo: “Oiga, soy el mago de Oz”, pasando por “nos encontramos en el punto de inflexión”, sinónimo de que han perdido un porrón de dinero.  

En fin. Así nos va, o como decía el otro: los españoles tenemos lo que nos merecemos, ni más ni menos. Y seguro que después de darnos el tremendo sablazo, nos vienen con la palmadita en la espalda y la frase "Go team" !Vamos equipo, pueblo, esfuerzo, impuestos, recortes, ajustes, ...! y nos ponemos como flanes (Fuente de la imagen: sxc.hu).

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