domingo, 16 de diciembre de 2012

Y tal vez, a la noche, ...

Con el post de hoy, el contador de este blog registra 3.000 anotaciones. Hace ahora diez años, en diciembre de 2002, empecé a trastear esto de la blogosfera, hasta esta mañana, con aciertos y desaciertos, como dice una amiga, los problemas del directo, pero con distinto resultado he procurado escribir pequeñas historias, pensamientos, reflexiones técnicas y todo lo que creo interesante para aportar un grano de valor a esta vida y generar perspectivas de futuro proactivo para los herederos de esta casa que es la Tierra.

Y es por el cumplepost y cumpleaños del blog por el que quiero regalarte unas instantáneas de la higuera en esta época estacional (ver post “La Maldición”), que nos acompaña en la aspiración a jardín que rodea la casa. Ayer me quedé extasiado mirando el contraste de las hojas todavía verdes con aquéllas otras ya otoñales.

Aprovecho y me tomo la libertad de dejarte también unos versos sobre el árbol, escritos por la poetisa “Juana de Ibarbourou”, conocida como Juana de América (fuente del texto: Poemas del alma).

Porque es áspera y fea,
porque todas sus ramas son grises,
yo le tengo piedad a la higuera.

En mi quinta hay cien árboles bellos,
ciruelos redondos,
limoneros rectos
y naranjos de brotes lustrosos.

En las primaveras,
todos ellos se cubren de flores
en torno a la higuera.

Y la pobre parece tan triste
con sus gajos torcidos que nunca
de apretados capullos se viste...

Por eso,
cada vez que yo paso a su lado,
digo, procurando
hacer dulce y alegre mi acento:
«Es la higuera el más bello
de los árboles todos del huerto».

Si ella escucha,
si comprende el idioma en que hablo,
¡qué dulzura tan honda hará nido
en su alma sensible de árbol!

Y tal vez, a la noche,
cuando el viento abanique su copa,
embriagada de gozo le cuente:

¡Hoy a mí me dijeron hermosa!

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