jueves, 27 de diciembre de 2012

¡No problem!

Se escribe en The Economist, “The third industrial revolution”, sobre cómo sería la Tercera Revolución Industrial. Empieza refrescando la primera, con la mecanización de la industrial textil a finales del siglo XVIII, y la segunda, con las cadenas de producción masivas en los inicios del siglo XX.

Entiende la tercera como la de la era digital y la personalización masiva, con nuevas fórmulas de trabajo, de mercadotecnia, de materiales, nanotecnología por un tubo, ingeniería genética inundándolo todo y un Internet como el aire que respiramos.

Las fábricas no serán como las concebimos hoy, sino llenas de diseñadores, ingenieros, informáticos y otros expertos por doquier. Aunque no te lo creas, The Economist piensa que la producción volverá al Primer Mundo, para estar más cerca del cliente y responder más rápidamente.

¿Y los consumidores? ¡No problem! Los que dispongan de capacidad económica se adaptarán fácilmente. El desajuste se encontrará en los gobiernos, empeñados en proteger a sus empresas afines de las fuerzas del mercado (ver post “Más allá de la competición”) y en el resto de los que no dispongan de presupuesto para pagar los productos y servicios de la revolución cibernética (esta última idea es cosecha propia).

A medida que la revolución asole, los gobiernos deberán abrazarse a lo primordial: excelentes planteles educativos para una fuerza laboral dispuesta, normativas transparentes y un campo de juego uniforme para empresarios de todo tipo. ¿Utopía de los editorialistas del medio de comunicación?

No estoy totalmente de acuerdo con lo argumentado en el artículo. Creo que falta describir la vuelta a lo tradicional, a lo local. Me explico. Imagina la Edad Media pero trasladada a la actualidad. También, qué va a a pasar con las personas que no puedan acceder a esos mercados nanosiderales y virtuales.

Otra visión que te comento para explicarte lo anterior es la vida en las comunas de la década de los sesenta del siglo pasado, pero adaptada o integrada con la tecnología de hoy que sobreviva a la debacle de los recursos energéticos. Aquí si podría existir cancha de juego para el pueblo llano, comúnmente denominado masa.

Pienso que somos muchas personas derrochadoras las que habitan esta roca que llamamos Tierra, que vivimos en clave consumista hasta cuando dormimos. Si no cambiamos este chip, vamos cuesta abajo y sin frenos, por mucha revolución tecnológica que se prevea o se nos pretenda vender. Finalmente ¿Qué pasara con el Segundo y Tercer Mundo? (Fuente de la imagen: sxc.hu).

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