domingo, 18 de marzo de 2012

Cielo culinario

Tenía ganas de un guiso de coles, así que ayer toco darse el gusto.

Fue un cocido un tanto light, ya que dejé a un lado el tocino, la morcilla y resto de casquería que mi madre tenía la costumbre de echar a la olla. Tampoco utilicé la patata ni otros condimentos.

Como compañeros de viaje del hermoso repollo, elegí medio kilo de garbanzos, puestos los chicharos a remojar la noche del viernes, doscientos gramos de carne de cerdo y una costilla añeja.

Maridamos el manjar con un tinto Pernales mono varietal, syrah, de Bodegas Málaga Virgen, que la contacto Georgia tenía en promoción en la tienda del Museo del Vino Málaga.

La ternura de la legumbre, la fibra sensible de la herbácea, el sabroso caldo que lo envolvía todo y la relativa complejidad del aroma del vino, fundido con los alimentos guisados, hizo que las papilas saborearan lo que podría ser un cielo culinario.

La importancia de las cosas sencillas, cotidianas, tradicionales, disfrutadas en compañía de amigos y familiares, que te introducen en un ambiente de felicidad, en el que a estas horas todavía me encuentro instalado (fuente de la imagen: Wikipedia).

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