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| Fuente de la imagen: mvc archivo propio |
Lo anterior es fuerte. Cierto que tienen muchas tentaciones, desde los ingentes presupuestos que manejan hasta el ejercicio propio del poder en el filo de la navaja entre lo ético y lo ilegal, por no hablar de los influyentes lobbies o pseudomafias que pululan por doquier y que presionan para conseguir sus censurables fines. Por ejemplo, ahora el político habla mucho de la situación del desempleado y que toda reforma tiene su justificación si se genera empleo. Bien, pero el buen político tiene que prestar atención a sus “clientes”, además de ser un probo, honrado, íntegro ciudadano en su comunidad. La idea es volver a las raíces del concepto “política”. El político tiene ante sí un camino donde puede crear valor y gestionar lo público que sus votantes no pueden hacer por sí mismos (fuente de la imagen: stock.xchng). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: archivo propio.
