lunes, 5 de septiembre de 2011

El amor en el trabajo

Ajustado fin de semana el que he tenido. No quiero quejarme, pero me hubiera gustado disfrutar de unos días no tan intensos.

Te resalto el arroz con gambas y almejas de la bahía de Málaga, regado con un rosado de Cigales, que tuve la oportunidad de ofrecer ayer, entre cajas de mudanzas, libros y otros desajustes domésticos, a los contactos Enrique, Antonio, María y Gustavo, con sus respectivas parejas y descendencias.

En el aperitivo, donde degustamos un Oyzo, regalo de Georgia (ver post “Desnudos y Licores”), charlamos sobre el texto de Daniel López García y José Ángel López López, “Con la comida no se juega”.

Alternativas autogestionarias a la globalización, desde la agroecología y el consumo, sobre las que hay que reflexionar y no rechazar de plano, porque la situación actual económico y social, no aguanta mucho tiempo y opciones hay que tener, por muy descabelladas que a priori puedan parecer.

Ya en la sobremesa, surgió el debate de si los coordinadores, directivos, gerentes… deben permitir los romances entre personas de un equipo o empresa.

¿Permitir? Por favor, ni que fuéramos dictadores o dioses. Disculpa la palabra, pero a estas horas del alba no se me ha venido otro concepto a la mente para reflejar lo que quiero decir.

El caso es que uno de los contertulios tiene la experiencia de un romance oficial entre dos miembros asignados a una de las líneas de actividad de la que es responsable.

Coincidimos en que es una situación delicada. Al principio todo es de color rosa, pero si el tema sentimental se complica, puede afectar al desenvolvimiento normal del trabajo.

La sencilla estrategia que puse encima de la mesa, fue la de reunirme con la pareja, comentar la situación, asignarles distintas tareas o actividades y, si es posible, reubicación en secciones distintas.

En todo caso, sí nos quedó claro que, de una u otra forma, el coordinador, jefe, gerente o directivo, debe tomar partido y realizar un seguimiento de la relación, en el ámbito profesional (no personal o íntimo), se entiende, por la salud emocional del proyecto, del equipo y de la empresa.

Finalizó Gustavo con la siguiente frase: “Con el trabajo tampoco se juega”.

Que esta primera semana oficial de septiembre te sea bienvenida en lo profesional, empresarial, institucional o laboral (fuente del dibujo:imagenes-gratis.net).

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