martes, 9 de agosto de 2011

¡Al abordaje!

Cuando antaño en el mar se abordaba un barco con la intención de combatirlo, había que tomar decisiones eficaces desde el primer momento y muy rápidamente, porque te iba la vida en ello. A mediados de la década de los noventa del siglo pasado, mi ego profesional y la experiencia que pensaba albergaba en relaciones con el cliente, organismos públicos, ajuste de costes, coordinación, planificación, gestión y, en síntesis, dirección de instituciones, me hacía creer que mis aptitudes analíticas y técnicas, así como la capacidad de trabajo, me capacitaban para, al grito de "al abordaje", comenzar a ofrecer resultados en los proyectos en un corto periodo de tiempo, como si de un abordaje se tratara. Así lo escribía en mis cartas de presentación. De hecho, todavía tengo la leyenda en algunos de los perfiles virtuales. Egolatrías, pedanterías y vanidades aparte (quiero decir: intentando ser lo menos subjetivo posible), el aprendizaje recibido y la práctica en la década anterior, exigiéndome resultados al poco de empezar un proyecto, me hacía sentir que podía asimilar en cuestión de meses, por no decir semanas, las estructuras organizativas donde entraba a trabajar y, por derivación, existía un alto porcentaje de ofrecer resultados tangibles a las entidades que contrataban mis servicios profesionales.

Recuerdo que en marzo de 1998, en el marco del III Congreso de Enseñanza No Reglada, en Úbeda (Jaén, España), ante la pregunta del contacto Enrique sobre cómo me iba, le respondí: "abordando problemas y aplicando soluciones". Y como no tengo abuela, diré que relativos éxitos coseché cuando en ese mismo año, después de la etapa como secretario general en Facep (hoy Cecap Andalucía), me lancé a esto de la consultoría estratégica y al grito de “al abordaje”, desembarqué en Tadel, aquel caluroso verano granaino (Granada, España). A la par que reorganizaba el grupo empresarial para adaptarse a los nuevos retos estratégicos, aplicaba energías para colaborar en la consecución de un voluminoso objetivo de compromisos de adhesión (los dichosos Anexos 2A) a planes formativos en toda España, siendo uno de los culpables el contacto Teófilo, que lo contratamos como director comercial y el figura Antonio, como director financiero.
Cerrada la experiencia de Granada, y al grito de “al abordaje”, fui contratado por la presidencia del Grupo Vértice. Desde el primer momento, el number one exigió resultados en auditoría interna, administración, informática, telecomunicaciones… Nada de cien días de luna de miel. Aquel caluroso verano de 1999 me lo pasé estudiando el proyecto de adquisición de una empresa del sector de Internet, hoy Ari Bussines, consolidando la entrada del grupo, cambiando la sede al Parque Tecnológico de Andalucía, integrando culturas empresariales… finalizando en diciembre con la primera campaña de venta de ADSL en Andalucía. Al año siguiente, al grito de “Al abordaje”, tuve la oportunidad de colaborar en el Grupo Lehmberg, con una rica experiencia en las alforjas. En los años venideros y al mismo grito, me exigieron precoces resultados en un manojo de instituciones andaluzas (La Factoría de la Red, Agrícola Virgen de la Oliva-Hojiblanca, M Capital…) que voy a dejar de contar porque entonces esto más que un post va a parecer un diario (de hecho ya van demasiados párrafos para un blog). Lo que sí quiero añadir que puedo mirar a los ojos a todos los empresarios con los que he tenido la suerte de colaborar y con algunos de ellos hasta en varias ocasiones.

En todas esas experiencias, no he disfrutado de los llamados periodos de gracia y aunque en el momento se echa de menos, hoy me alegro de ello, porque ese grito de “al abordaje”, ha posibilitado que las cada vez más escasas neuronas que habitan en el cerebro, si quieren sobrevivir, tengan que acostumbrarse a abordar problemas y aplicar soluciones, de forma eficaz, rápida. Termino. Ayer tarde, me decía Francisco, comentario que ha servido para inspirar el post de esta mañana, que hoy se buscan perfiles que desde el primer momento, y al grito de “al abordaje”, se arremanguen y breguen con los equipos, los clientes, los proveedores… ofreciendo resultados al día siguiente de encontrarse abordo (fuente de las imágenes: Wikipedia).

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