sábado, 4 de junio de 2011

¡Ay! La mosquita muerta

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Define el diccionario de la RAE[1] “mosquita muerta”, como la persona, al parecer, de ánimo o genio apagado, pero que no pierde la ocasión de su provecho. “Estoy hasta las narices de esas personas”, me decía. Cree la mujer en el individuo y en sus expectativas, pero dice que siempre que intenta ayudar profesionalmente a una presunta “mosquita muerta”, no lo consigue. Intenté la empatía y le comenté que alguna que otra vez, todos estamos en riesgo de convivir con perfiles como ese. Presuntas personas dóciles, que aparentemente siempre están dispuestas a ayudar, prestándose a todo, asumiendo tareas que no les corresponden… y cuando menos lo esperas, te chupan todo tu aura y, encima, pretenden hacerte culpable de la situación. Sus técnicas son de lo más variopintas, desde soltarte una puñalada trapera en una reunión, a sopetón, como quien no quiere la cosa, hasta prepararte disimuladas emboscadas o dejarte delante de los caballos, pasando por intrigas en bambalinas. Algunas, intentan asumir tareas y más tareas, pretendiendo hacerse las importantes y las imprescindibles. 

Luego, te van minando con exigencias cada vez más estrambóticas, absurdas y ridículas, mientras te refriegan una y otra vez la cantidad de horas que invierten y el conjunto de labores que realizan. Cuando detectas su estrategia, las acorralas y le indicas, con tacto y delicadeza, lo que piensas, se ponen a llorar, imploran compasión y se excusan en el cúmulo de trabajo que llevan a sus espaldas y otras evasivas, justificaciones y escapatorias. En fin. Paciencia, le dije. La mejor forma de controlar a estos alacranes que intentan picar a la rana que le está ayudando a cruzar el río, insectos es el sincero camino por el que transitas y el comprometido equipo con el que cuentas, el cual se dará cuenta, temprano o tarde, de estas sabandijas estos insectos de la oficina. Te dejo el vídeo, subido a Youtube por sacalenguas, donde el presidente de EEUU, Barack Obama liquida a una mosca que le estaba revoloteando mientras le hacían una entrevista. “La maté a la muy imbécil”, exclamó (Fuente de la imagen: sxc.hu). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: mvc archivo propio.
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[1] Real Academia de la Lengua Española.