martes, 17 de mayo de 2011

Es de cajón

Hace unos días leía en el número de mayo/junio de 2011 de la revista Vida Económica, la entrevista a un profesional de la plaza de Málaga (España), que afirmaba que no quería que su despacho fuera el más grande, sino el que aportara el mejor servicio al cliente. Ayer, me comentaba un prestigioso de la carrera judicial, sus impresiones acerca de lo grande y de lo pequeño en la abogacía, así como el trato al cliente.

Con todo mi respeto al entrevistado, al que tengo la suerte de conocer desde 2007, no sabría establecer donde termina un despacho pequeño y empieza el más grande y cómo influye en lo grande o pequeño el mejor o peor servicio al cliente, frase que, como dicen en mi pueblo, "es de cajón". Por otro lado, quizás porque he tenido la oportunidad de tratar a líderes de despachos que pueden ser considerados “grandes”, por ejemplo al contacto Javier, de Cremades & Calvo Sotelo, pienso que existen organizaciones de profesionales magnas, que aportan un excelente servicio al cliente.

Y sigo reflexionando si un despacho puede ser colosal sin necesidad de aportar el mejor servicio al cliente. Creo que no, ni en la abogacía ni en la consultoría económica, fiscal, financiera, … No. Hoy, si eres magnánimo, tienes que dar el mejor servicio al cliente, si no, no sirve el nombre o la franquicia que hayas promocionado durante décadas.

Eso no quita que un despacho pequeño con un solo profesional al frente, de provincias o local, dé, también, el mejor servicio al cliente con su reducida organización de veinte o menos personas. Permíteme que nuevamente te diga que “es de cajón”. Lo contrario sería que no te mantendrías en el mercado ni un minuto. ¿Puede un despacho pequeño crecer? Sí, todos los crecidos han sido, primero, pequeños. Pero depende de la capacidad de gestión y delegación de su titular. Puedo ser el mejor profesional del reino, pero el peor gestor, promotor, empresario, directivo, …

Por eso, algunos profesionales son conscientes de su Talón de Aquiles y saben que ellos mismos, con sus acentuados personalismos y egos estructurales, actúan de barrera o limitación ante un crecimiento sostenido que los supere, puesto que no son capaces de rodearse de conocimiento y, sobre todo, delegar en esos colaboradores tareas esenciales del negocio, al tiempo que promueven una estructura organizativa adecuada a esa previsible ampliación de su actividad.

En cuanto a que “aporte el mejor servicio al cliente”, por supuesto, es el anhelo de todo empresario decente que abandere una cruzada a favor de una ética de actuación profesional y empresarial y no participe en cabildeos de tres al cuarto, intrigando, tramando y urdiendo en bambalinas u organizando saraos profesionales con los censurables objetivos del lucro relacional personal, alimentar su vanagloria, satisfacer su ego y apuntalarse profesionalmente (dibujo de imagenes-gratis.net) .

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