jueves, 28 de abril de 2011

Plato de lentejas

Cuenta La Biblia que Jacob compró la primogenitura de su hermano Esaú por un plato de lentejas (Génesis 25:34):

"Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura."

Un año más, llega el momento en España de la presentación de cuentas del ejercicio fiscal pasado, por parte de las empresas. Tengo relativa curiosidad en descubrir cómo algunas entidades de mi ámbito territorial de actuación, Andalucía en general y Málaga en particular, han camuflado un año más sus sensibles desajustes financieros. Toby J. F. Bishop, ejecutivo de Deloitte Forensic Center, en el año 2009 afirmaba (Buiness Week, "Magic Tricks on the Corporate Books”) :

“Una de las cosas que la muchedumbre no sabe es que manipular los estados contables es algo muy simple. Se puede hacer sencillamente con la línea de un bolígrafo”.

Hace unos meses, en el post Foto finish, te escribía sobre el referente. Desgraciadamente, los consejeros de empresas que, sin saberlo los órganos de administración, se encuentran en grave crisis, nublados por la continua prestidigitación económica y financiera de sus altos ejecutivos, caen en esos encantamientos, desplegados sin sonrojo, y siguen sin percibir el cada vez más próximo precipicio, mientras sueñan con los exiguos y cuestionables futuros favores de ese cabildeo de tres al cuarto que se les ofrece, cual plato de lentejas.

Estos miembros del consejo de administración, no caen en la cuenta que la malévola y, en el fondo, torpe dirección financiera o administrativa, según corresponda, con la lógica connivencia del trasnochado alto ejecutivo de turno y con la mirada hacia otro lado de la cuestionada auditoría externa (por mucha marca de consultoría que esgrima y, también, postrada por esa ración de legumbres), manipula la contabilidad a golpe de tecla de ordenador, en su todavía Excel pirateada, versión 2003.

A estas alturas de la crisis ¿Qué técnicas le quedan por utilizar? Por mucha presunta complicidad que tenga con sus punibles verificadores de cuentas y aunque haya ampliado el plantel de corsarios, más difícil tendrá el juego con los valores razonables o justos y otras rendijas de ese ya viejo y cuestionable“nuevo plan general de contabilidad 2007”.

¿Habrán estudiado las Normas Internacionales de Contabilidad? No los creo tan inteligentes y, aún así, no es moco de pavo y los requisitos no son fáciles, aunque margen hay. Tampoco la alteración de gastos, a estas alturas de la crisis, es recurrente. ¿Inflar los ingresos a costa de sus asociadas? Con cada vez menos participadas y sobre ordeñadas en años anteriores, no sabría qué decirte.

Tal vez, aprovechar ficticias plusvalías de maquilladas desinversiones, fusiones, absorciones o nuevos presuntos rentabilísimos proyectos sostenibles ribereños, trajinados en bambalinas, unidos a los nada despreciables márgenes arrancados de la gestión de los subsidios, ayudas y subvenciones, que la administración pública destina a atenuar las perennes lacras sociales, puede que permitan acicalar las imágenes contables un año más.

Me uno a las voces de aquellas personas que no alcanzan a dilucidar si esas censurables prácticas son consecuencia de la grave crisis que estamos pasando o, por el contrario, son quebrantamientos, infracciones y pecados de viejo cuño, realizados antes, ahora y después. En todo caso, por mucha responsabilidad social corporativa que ostenten, se jacten o presuman, cabe preguntarnos por la bondad y moralidad de esos censurables resultados empresariales y reflexionar sobre la historia bíblica del plato de lentejas (foto de imagenes-gratis.net).

2 comentarios :

  1. Creo que, por suerte, aún hay profesionales que no se venden por un plato de lentejas y espero que que sigan siendo eso: profesionales (a pesar de esta crisis, causa ¿o excusa? para tantas cosas y casi ninguna buena).

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  2. Más veces de la que se piensa, se ofrecen platos de lentejas. Se tiene que tener la capacidad de detectarlos y actuar en consecuencia.

    Saludos.

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Hola. Gracias por la visita. Saludos. Manuel