domingo, 5 de diciembre de 2010

Sierra de las Nieves

Por motivos profesionales, este puente me he quedado en Málaga. Ayer estuve en Ronda. Elegí la carretera que bordea los macizos del Parque Natural de la Sierra de las Nieves. Almorcé en Yunquera una sopa de espárragos y unas albóndigas caseras. Todo de escándalo.

Dejado atrás El Burgo, me paré en El Mirador del Guarda Forestal. Hacía un frío de órdago. Con la impresionante panorámica de los macizos del Parque de la Sierra de las Nieves, medité lo acontecido en el transcurso del tiempo desde el último puente de la Constitución.

Sí, hace ahora un año del accidente que tuvimos con el viejo mate (ver post “El cuponazo”). Igual desde ese día hubiera estado criando malvas o comida de los gusanos. Sin embargo, el destino decidió ofrecer el camino que he recorrido en ese intervalo del camino.

En cualquier caso, cambiaron muchas cosas en mi vida. Por ejemplo, en el tema profesional. Decidí cortar un enfoque comercial-ejecutivo de un proyecto, que ya iba para dos años y con el que no me sentía cómodo ante los criterios económicos que se aplicaban.

Eso supuso tomar decisiones importantes, ya que implicaba plantear un cambio drástico de estrategia al socio mayoritario y, si no se avanzaba, comenzar a plegar las velas. Meses después, las velas fueron recogidas y se finalizó la relación empresarial.

Por suerte para mi hipoteca emocional o por desgracia para las expectativas creadas años antes, según se mire, el desarrollo de los acontecimientos demostró que no estaba equivocado.

Transcurridos once meses, la decisión que tomé fue la más acertada de todas. Tuve que desinvertir a valor nominal y retirarme del proyecto, pero a medio plazo, mi pérdida económica fue compensada por la retribución en nuevas acciones comerciales.

Sí, dejé de percibir plusvalías generadas y recuperé relativos intangibles. El futuro fue distinto, ni mejor ni peor, pero puedo seguir mirando a los ojos de los implicados, cliente, socio, con la sensación de haber actuado bien.

Te dejo una instantánea realizada en El Mirador del Guarda Forestal, que te recomiendo visitar cuando pases por esa ruta. Puede que el frio, el viento o la lluvia de este invierno que llama a la puerta, al igual que a mí, te haga reflexionar sobre el pasado y el futuro, mientras vives intensamente el presente, subido a uno de los riscos y disfrutando de las magníficas vistas de la Sierra de las Nieves.

1 comentario :

  1. amigo, pareces un capo en reflexion

    ResponderEliminar

Hola. Gracias por la visita. Saludos. Manuel