sábado, 22 de mayo de 2010

Lecciones tradicionales

Si eres un sufridor lector de este blog, sabrás lo que pienso sobre la cuestión comercial en general y las acciones de venta en particular. Por muy organizado que estés o muy buena cadena de producción que dispongas y, por derivación, buen producto o servicio que ofrezcas, si no vendes, apaga y vámonos. La venta es la columna vertebral de cualquier actividad empresarial que se precie. En estos tiempos de crisis ¿Cómo mantienes las ventas? Incorrecta pregunta, mejor: ¿Cómo incrementas tus ventas? La respuesta te la hago mediante otra pregunta: ¿Por qué no utilizar algunos de las lecciones tradicionales? En primer lugar, revisa tu procedimiento de ventas y adáptalo a las nuevas situaciones; retoca el método de trabajo. En segundo lugar, medita sobre si los potenciales clientes perciben a tu fuerza de ventas como versados, especialistas, en lo que venden y que se lo creen, que ellos mismos comprarían el producto o contratarían el servicio. La motivación sincera a tu equipo es fundamental, así como asignar el número óptimo de clientes por vendedor. Seguiría con la lista de acciones, pero sólo quiero resaltar dos más que para mí también son muy importantes. La primera es establecer proactivos lazos con los clientes más allá de los meramente comerciales; por ejemplo, interesándose por sus planes de futuro, sus innovaciones, su personal, sus clientes, etc. Otro factor que debes tener muy en cuenta es el referido a las quejas e indicaciones de tus clientes. Sácales utilidad; no pienses mal, todo lo contrario. Para mí, cuando un cliente me traslada una objeción, es una señal de que se preocupa por el producto o servicio que le estoy vendiendo. En síntesis, escucha el corazón de tu cliente y actúa en consecuencia (imagen de gifmania.com).

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