lunes, 5 de octubre de 2009

No te prohibí que silbaras

Alguna que otra vez, en el caminar empresarial, te encuentras con profesionales o directivos que son "buenos", unos santos, diría. Si tienes la suerte de establecer un vínculo emocional con ellos, percibes que no tienen ni pizca de tontos. Se suele confundir, queriendo o sin querer, ser bueno con ser tonto y lo uno no significa lo otro. Está claro que transitan por el camino de no abuso y no engaño, pero tienen que tener cuidado de que no abusen de ellos ni sean engañados. Por otro lado, si te dejas engañar queriendo o permites que alguien abuse de ti, ¡cuidado!, además de ser tonto y no mirar por los intereses de los que te rodean, te conviertes en cómplice de un delito, ya que ayudas al abusador a cometerlo. En el cajetín a continuación del texto, te dejo el tomo I de "El Evangelio de Sri Ramakrishna", alojado en el portal scribd. En la página 27 y 28, se encuentra la historia de una serpiente que tenía asustados a unos niños pastores. El maestro trasladó al reptil la sabiduría de la Vida y el por qué no debía morder a los niños. Un año después, el Sri regresó al lugar y encontró al animal muriéndose. Contó que los niños le habían golpeado. El maestro le reprendió: "¡Qué vergüenza! ¡Qué tonta eres! No sabes protegerte. Yo te pedí que no mordieras, pero no te prohibí que silbaras ¿Por qué no les atemorizaste silbando?" Que disfrutes una proactiva semana profesional.

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