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| Fuente de la imagen: Camarolos. Sitio vinopost (Velasco, 2026) |
Para terminar el largo periplo por la feria de Málaga y poner punto y final, Antonio y Francis nos invitaron a degustar un Camarolos (Velasco, 2026), tinto que recoge el legado de un proyecto con el propósito de recuperar la producción de vinos tintos en tierras malagueñas. Al servir las copas, explicaron que este néctar proviene de dos viñedos de secano situados en escarpadas laderas de montaña: el Lagar de Badillo (¿o Vadillo?), plantado a novecientos metros sobre el nivel del mar en el Cerro del Moro, y el Cortijo La Fresneda, ubicado a ochocientos cincuenta metros de altura. Este último viñedo se resguarda en la Sierra de Camarolos, bloque calizo que sirve de división natural entre las comarcas de la Axarquía y Nororma, donde habita una variada fauna. Cerca de este paraje de rocas erosionadas, nace el río Guadalmedina (Junta de Andalucía, 2016). En estos territorios de altura, las viñas soportan un clima mediterráneo fresco marcado por precipitaciones que a veces descargan con gran violencia y temperaturas que van desde los doce grados bajo cero en el crudo invierno hasta los treinta y ocho grados bajo el sol del verano. La cercanía del mar Mediterráneo aporta una suave brisa que refresca las uvas, las cuales se desarrollan con rendimientos muy exiguos debido a la escasez de nutrientes de unos suelos constituidos por calizas del periodo jurásico y pizarras extremadamente antiguas (Cabezudo et al, 2016).
Mientras compartíamos risas y anécdotas de la feria del sur de Europa, pudimos apreciar las virtudes de este vino de la Denominación de Origen Sierras de Málaga. Y es que se elabora combinando un ochenta y cinco por ciento de Cabernet Sauvignon, un catorce por ciento de Syrah y un testimonial uno por ciento de Tempranillo. Parece que cada racimo se recolecta a mano en pequeños recipientes de nueve kilogramos para asegurar que la uva llegue intacta y sana a la bodega. El esmero de su creación continúa con una maceración en frío y una fermentación muy cuidada, tras la cual el vino descansa veinte meses en barricas de madera de roble francés y otros doce meses más de reposo en la tranquilidad de la botella (Victoria-Ordóñez, 2022). Al acercar la copa, nos envolvieron de inmediato aromas muy agradables y complejos que recuerdan a la pimienta negra, plantas aromáticas del monte, ciruelas, tabaco y madera de cedro. En la boca, el vino se siente sumamente fresco, dócil, con un volumen amplio y una textura carnosa deliciosa que llena el paladar. Su sabor resulta sobremanera persistente, dejando un recuerdo largo y placentero que nos acompañó durante toda la sobremesa. No cabe duda que esta copa representó el broche de oro para festejar el término de la feria malagueña, mostrándose como un gran aliado de la gastronomía y un fiel reflejo de la viticultura heroica de montaña. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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Bibliografía
Cabezudo, B., Pérez Latorre, A. V., Casimiro-Soriguer, F., Cabezudo, M., & Nieto Caldera, J. M. (2016). Flora y Vegetación de la Zona de Especial Conservación (ZEC) Sierra de Camarolos (Málaga, España). Acta Botanica Malacitana, 41, 163-246.
Junta de Andalucía. (2016). Anexo VIII. Plan de Gestión de la ZEC Sierra de Camarolos (ES6170012). Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio.
Victoria Ordóñez. (2022). Camarolos. Bodegas Victoria Ordóñez.
