domingo, 5 de julio de 2026

Suspiro atlántico sobre el azul de Playamar

Fuente de la imagen: Abadía do Seixo. Sitio vinopost (Velasco, 2026)
Desde el balcón de María y John, el azul del Mediterráneo se extiende como un lienzo infinito mientras la brisa cálida de la tarde invita a descorchar una botella de Abadía do Seixo (Velasco, 2026)[1]. Este monovarietal de Albariño, elaborado por Bodegas Pazo de Villarei, llega desde los confines del Valle de O Salnés para ofrecer un contraste fascinante entre la frescura atlántica y el sol de la Costa del Sol. Al servirlo, su color amarillo pajizo con vivos reflejos verdosos parece atrapar la luz del atardecer malagueño, revelando la pureza de un blanco joven que no ha pasado por madera para preservar su atributo. En nariz, el vino es una explosión de vida que me transporta a los viñedos cercanos al mar; emergen con claridad aromas de frutas cítricas y pomelo, entrelazados con la dulzura del albaricoque y sugerentes notas herbáceas que evocan el frescor del campo gallego. Esta complejidad aromática es el resultado de una maduración lenta y delicada favorecida por el clima suave de las Rías Baixas, donde el suelo de granito y arena otorga a la uva una finura y un equilibrio envidiables que se sienten desde el primer contacto visual y olfativo.

La experiencia alcanza su plenitud cuando llegan a la mesa unas almejas a la marinera (cuya elaboración de la mano de John, aporta un toque de pimentón y vino blanco que armoniza de forma natural con el plato). La gastronomía del mar es el hábitat natural de este vino, y la combinación es sencillamente guay. Al probarlo, el Abadía do Seixo demuestra un paso ágil en boca, moviéndose con elegancia entre la intensidad de la salsa y el sabor yodado de la almeja. Su acidez refrescante actúa como el contrapunto perfecto, limpiando el paladar y realzando los matices cítricos. El conclusivo también enamora: un postgusto afrutado y prolongado que culmina con un ligero amargor final elegante, una firma característica de los albariños que empuja a un nuevo sorbo mientras se contempla el vaivén de las olas. Es un maridaje que trasciende comunidades autónomas, uniendo la maestría técnica de Pazo de Villarei en la selección de uvas de vendimia manual con la tradición culinaria mediterránea, demostrando que este Albariño puede ser un compañero para un fin de semana de desconexión y placer sensorial frente a la costa de Playamar, en Torremolinos.
__________________
[1] Velasco-Carretero, M. (2026). Abadía do Seixo. Sitio vinopost. Visitado el 5/7/2026.