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| Fuente de la imagen: Hasta que te caigas bien. Sitio book—post (Velasco, 2023) |
Rehojear durante el fin de semana "Hasta que te caigas bien" (Clapés, 2023)[1], que te referencié en book—post (Velasco, 2023)[2], ha sido un ejercicio de introspección necesario, especialmente en la constante batalla contra ese edadismo que actúa como una guadaña invisible en nuestra sociedad actual. La propuesta de Elizabeth Clapés acerca de construir un "manual" de identidad basado en quiénes queremos ser y cómo queremos vincularnos, resuena con la negativa a ser "recortado" o invisibilizado por el "dedo del Procusto Edadista" (Velasco, 2026)[3] que impera en el mercado laboral y académico. Mientras la autora sugiere detener la impulsividad para preguntarme qué haría la "versión ideal", encuentro en esa pausa la fuerza para reafirmar que la excelencia no tiene fecha de caducidad y que las canas no son signo de obsolescencia, todo lo contrario: percepción de una sabiduría aplicada y una resiliencia que solamente el tiempo otorga. Armonizar los mensajes del libro con la realidad profesional supone entender que el amor propio, en esta etapa de madurez, es el acto de rebeldía definitivo: trabajar en uno mismo para estar orgulloso de la trayectoria recorrida, defendiendo que el impacto estratégico de un senior sigue siendo vital en la sociedad del conocimiento.
Este texto me ha recordado que el camino hacia el autoconocimiento exige analizar la infancia y estilos de apego para comprender el presente, algo que cobra un matiz especial cuando miro hacia atrás y veo al "niño perdío" (Velasco, 2007)[4] que fui, aquel pastor y recolector en las huertas de Ronda. Clapés insiste en que conocerme en profundidad, aceptando incluso lo que no me gusta, es la base de una autoestima sólida; para mí, esto significa integrar aquel pasado de supervivencia con el yo actual, entendiendo que el reciclaje formativo y el "reseteo" neuronal son obligaciones perennes, se tengan diez o setenta años. Combatir el edadismo empieza, como he comentado en otros momentos, por uno mismo, por ese compromiso de actuar de forma consciente y acorde a los propios valores, sin permitir que prejuicios ajenos me amputen profesionalmente. Al final, la lección de Clapés se funde con la propia filosofía de vida: la verdadera carrera no es contra el reloj biológico, es contra los marcos mentales que intentan limitarnos, porque la persona que mejor me tiene que caer, en cualquier lugar y circunstancia, soy yo mismo, portador de una experiencia que es básicamente un valor diferencial transferible a los terceros que me acompañan en el caminar por la vida.
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[1] Clapés, E. (2023). Hasta que te caigas bien. Editorial Montena.
[2] Velasco-Carretero, M. (2023). Hasta que te caigas bien. Sitio book—post. Visitado el 8/6/2026.
[3] Velasco-Carretero, M. (2026). Soportando el dedo del Procusto Edadista. Sitio visitado el 8/6/2026.
[4] Velasco-Carretero, M. (2007). ¡Ahí va el niño perdío. Sitio visitado el 8/6/2026.
