![]() |
| Fuente de la imagen: mvc archivo propio |
![]() |
| Fuente de la imagen: mvc archivo propio |
Otro contrafuerte es la competitividad. Para que las empresas crezcan, se busca eliminar barreras burocráticas innecesarias, lo que incluye simplificar la vida administrativa: si antes se necesitaba una licencia local para abrir un pequeño negocio, ahora esa exigencia se restringe solamente a actividades que realmente afecten a intereses importantes, como la salud, la seguridad pública o el medioambiente. Además, se promueve la conexión entre la ciencia y la innovación (I+D+i) y las empresas, facilitando que los centros de investigación transfieran sus conocimientos al sector privado[3]. No olvidar el impulso a la formación profesional, para que la oferta educativa se adapte rápidamente a las demandas del mercado laboral, formando a profesionales en los nuevos empleos y facilitando que las personas puedan actualizarse constantemente. Finalmente, la sostenibilidad medioambiental es el tercer eje, implicando transformar el modelo energético y de transporte. En cuanto a la energía, en su momento se gestó un compromiso firme para que al principio de la tercera década de este siglo al menos el 20% del consumo final de energía procediera de fuentes renovables, como la solar o la eólica, buscando reducir la participación de energías que emiten mucho CO2. También, se promovieron políticas que favorecieran el ahorro y la eficiencia energética. Un ejemplo son los Planes de Movilidad Sostenible a nivel autonómico o municipal, que buscaban fomentar medios de transporte que contaminen menos, como el transporte público o los vehículos eléctricos. En ese sentido, se intentó impulsar el uso del vehículo eléctrico e híbrido, exigiendo que los planes de movilidad consideraran criterios ambientales, sociales y económicos. Adicionalmente, se creó un fondo[4] cuyo propósito era estimular actividades económicas con bajas emisiones de carbono, como una forma de combatir el cambio climático. Concluyendo, en su momento la normativa buscaba ser una herramienta estructural para que todas las administraciones y agentes económicos trabajasen juntos hacia un futuro en el que el crecimiento fuera más fuerte, más verde y más justo para todas las personas.
_________________
[1] Velasco-Carretero, Manuel (2011). Economía Sostenible en España. Sitio Economía Sostenible. Visitado el 27/3/2026.
[2] Velasco-Carretero, Manuel (2003). La Economía Redonda. Sitio visitado el 27/3/2026.
[3] Por ejemplo, se fomenta la creación de empresas innovadoras basadas en tecnología, lo que ayuda a que el conocimiento desarrollado en las universidades no se quede en los laboratorios.
[4] El Fondo de Carbono para una Economía Sostenible.

