domingo, 17 de febrero de 2019

Modernización y digitalización del transporte

Corría el año 1995, siendo gerente de Transportistas Punta Paloma (ver “Parece que fue ayer”), cuando unos cuantos socios (entre los que se encontraban Pepe, Mario, Paco…) de los ciento doce que constituían la cooperativa, me trasladaron su interés en prepararse el examen de Transportes Terrestres que convocaba el Ministerio español del ramo. A través de mi contacto Juan, que a su vez era Presidente de la organización empresarial CECAP-Andalucía (en aquellos tiempos conocida en el sector de la enseñanza como FACEP), de la cual yo ejercía de Secretario general (ver “Secretario General”), me cedieron el uso de aulas en uno de los centros de formación que Vértice disponía en la Carretera de Cádiz. Allí comencé a formar al grupo de transportistas de distribución diaria del entonces producto fresco donut por toda la provincia de Málaga (España) y la zona del Campo de Gibraltar. Me acordé de esa experiencia al conocer el viernes pasado que el Poder Ejecutivo de mi país (PE), había aprobado un Real Decreto que modifica el Reglamento de Ordenación de los Transportes Terrestres (ROTT) y otras normas relacionadas, realizando una revisión profunda de la normativa reguladora del transporte terrestre, apostando, parece ser, por la simplificación de trámites administrativos, la digitalización del sector y la administración electrónica. 

Con ello, se conviene la desaparición de la tarjeta de transporte física y se refuerza el papel del Registro de Empresas y Actividades de Transporte, con objeto de evitar duplicidades de trámites administrativos y reducir la documentación que las empresas de transporte tienen que aportar. Entre otras presuntas mejoras relevantes, se encuentra la implantación de sistemas electrónicos para la obtención de los certificados de competencia profesional y la digitalización de las reclamaciones de los usuarios de los servicios de transporte por autobús. Según el PE, estas mejoras suponen una evolución en el sector que será clave para reforzar el papel estratégico y fundamental que el transporte de mercancías y viajeros por carretera suponen para el desarrollo económico de nuestro país y la conectividad de los ciudadanos. Otros temas que también se abordan tienen relación con el acceso a la profesión de transportista o la regulación del Comité Nacional del Transporte por Carretera. Se trata de una figura esencial para el diálogo con el sector y que permite a la Administración conocer las inquietudes y necesidades existentes en el sector de una forma directa, continua y efectiva. 

Respecto al acceso a la profesión de transportista, el texto da cumplimiento a lo determinado por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en su sentencia del pasado año, que obligaba a retirar el requisito de la flota mínima, reforzando, por otra parte, otros requisitos con objeto de garantizar la profesionalidad del sector y que afectan a cuestiones como la honorabilidad, la competencia profesional, la capacidad financiera o el mantenimiento de los requisitos de antigüedad de los vehículos. En esa misma línea, el texto también revisa el régimen de supervisión del sector, permitiendo un control más efectivo del mismo. Finalmente, con este Real Decreto, el PE entiende la materialización de su apuesta por la modernización de un sector en la que se ha trabajado de manera conjunta con el resto de Ministerios implicados, las comunidades autónomas y el sector, representado por el Comité Nacional del Transporte por Carretera, para conseguir una normativa que satisfaga las necesidades actuales del transporte terrestre y que cuente con el mayor consenso posible. Fuente de la información: PE. Fuente de la imagen: pixabay.