lunes, 17 de diciembre de 2018

Matar de hambre a un pueblo

Agradable mañana de domingo la que disfrutamos ayer. Después de un nutritivo desayuno en el Bar Arriate (Málaga, España), al que nos invitó Alonso (Gracias), a base de zurrapa de lomo untada en pan cateto, que estaba de “escándalo”, y un sombra doble (café con leche corto de café), propuso el anfitrión visitar el “portal de belén” instalado en la Diputación de Málaga, por lo que hacia esa institución nos dirigimos. 

Una vez visto el bonito motivo navideño, mientras esperaba al resto de la familia, sentí curiosidad por una exposición sobre el Holodomor ucraniano, también conocido como “matar de hambre al pueblo ucraniano”. Sabía de las crueldades que se le atribuyen a Stalin, pero la presentación expositiva de los hechos, helado me dejó. Actualmente se está celebrando el ochenta y cinco aniversario.

Según se lee en el libreto que acompaña a la exposición (y del que te dejo una instantánea de su portada en el encabezado de este texto), holodomor es el calificativo imputado a la hambruna que asoló la parte soviética de Ucrania en 1932-1933, en la que se calculan entre un millón y diez millones de muertos, según las fuentes, consecuencia de los programas de colectivización de la tierra promovida por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). 

Lo que desconocía es que, como toda brutalidad (el Consejo de Europa revocó en 2010 que se llamara “genocidio”) de esta envergadura, la gestión de la hambruna artificial parece que fue fraguándose años antes, 1929, con el proyecto de colectivización de la agricultura, control administrativo del campesinado y la industrialización a partir de los productos agrícolas. Fuente de la imagen: elaboración propia a partir del libreto.