domingo, 25 de noviembre de 2018

Activo, que no indiferente

En el paseo marítimo de Torremolinos (España)
Mientras en la mañana del sábado caminaba por el paseo marítimo de Torremolinos (España), pensaba que la semana próxima tengo que ir a votar en las elecciones de mi comunidad autónoma (Andalucía). Hace unos años, en las elecciones generales de España de 2008, el viernes previo, la desgraciada noticia del asesinato de Isaías Carrasco me pilló en el plató de la cadena Cuatro, en la tertulia del programa de “Las mañanas de cuatro” (si quieres ver más instantáneas del programa, clickea AQUÍ). Entonces tuve muy claro lo que tenía que hacer, y así te lo confesé en el texto “A votar” (Fuente de la imagen que acompaña a este texto: msm).

Pero ayer, no encontraba contestación a las preguntas ¿A votar? ¿A quién votar? ¿Al PSOE? ¿Con Susana + Andalucía? Aunque lo hubieran hecho muy bien, que no ha sido así, cuarenta años en el poder son muchos años y el lastre de los casos de corrupción, por no hablar de una reprobable gestión de algunos fondos públicos, como las cuantiosas partidas que se deberían haber dedicado a formar a los desempleados y que no se aplican por presunta impericia de las entidades gestoras y de los políticos de turno. También, desde hace un tiempo algún sector de la población (al menos en mi ámbito territorial de actuación), se pregunta si estos socialistas en el poder realmente llevan puesta la chaqueta de “progresista” o más bien se han colocado las de “oportunistas” y "vividores". ¿A Ciudadanos? ¿Ahora Sí? ¿Y por qué no antes cuando estaban con Susana? A buen entendedor...

¿Al PP? ¿Garantía de cambio? ¿Un malagueño en la Junta? Además de los casos de corrupción que también cargan y de los encadenados errores de sus dirigentes, este partido debería quitarse para siempre la chaqueta de “señorito andaluz”; sí, ese perfil que viene de lejos, dicen que desde el siglo XV (esos “caballeros” para los que trabajar era una “deshonra”) y ponerse la chaqueta de “verdaderos conservadores” de aquellos principios sociales y económicos en los que creen, cultivándolos decentemente y, como antaño hicieron estos perfiles en Europa y Norteamérica, incluso en España (Cataluña, País Vasco y Málaga), esa burguesía emprendedora que fue motor de revoluciones industriales y comerciales, regenerando el tejido económico y social andaluz. ¿A Izquierda Unida? ¿Dónde está esa izquierda “anguitana”? Se rumorea que en el estómago de Podemos, en un proceso de digestión. 

¿A Podemos? ¿Adelante Andalucía? ¿Antes muerta que acordar con Susana? ¿esos son los mensajes reactivos que necesitan los andaluces que representan? ¡Ay! Cuánta ilusión de muchos desheredaros dejada en las cunetas, mientras dan bandazos de un lado a otro, entre las corrientes “kichinistas”, pablistas”, “errejonistas”… y su propia casa sin barrer, por no hablar de las desafortunadas comparaciones de Teresa Rodríguez con la madre de dragones de Juego de Tronos, que no hace sino pensar que también Podemos trata a los andaluces lo mismo que el resto de los partidos. ¿Votar a nuevas corrientes? Habrá que estudiar sus programas y analizar a las personas que los representan. En fin, tengo por delante la semana que viene y la "jornada de reflexión" para decidir a quién votar. Sólo me quedó claro ayer que tenía que ir a votar, aunque al final mi voto sea en blanco, en modo “abstención activa”, que no indiferente.