jueves, 13 de septiembre de 2018

Examen de los Derechos Fundamentales en la UE

La tarde del miércoles la pasé hojeando el proyecto de informe sobre la situación de los derechos fundamentales en la Unión Europea en 2017 (2018/2103(INI)), trabajado en la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior, del Parlamento Europeo (PE). Transcribo algunos aspectos que considero interesantes y que espero se incluyan en el documento definitivo. Y es que, tal y como se apunta en la exposición de motivos, la Unión Europea se basa en los valores de la dignidad humana, la libertad, la democracia, la igualdad, el Estado de Derecho y el respeto de los derechos humanos, todos ellos consagrados en la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea. La promoción y la salvaguardia de estos principios hace de Europa un proyecto político único y valioso centrado en los ciudadanos. La inclusión de la Carta en el Tratado de Lisboa en diciembre de
2009 dio finalmente una dimensión social y de derechos humanos jurídicamente vinculante a las cuatro libertades del mercado único, a saber, la libre circulación de personas, bienes, servicios y capitales, que llevan décadas liderando el proceso de integración europea. 

Para el PE, solo situando el bienestar de las personas y el respeto de sus derechos personales, civiles, políticos, económicos y sociales en el centro de las políticas y decisiones de la Unión Europea, se podrá contrarrestar el euroescepticismo y volver al compromiso con los ciudadanos que siguen luchando por superar las consecuencias de la crisis económica y las severas medidas de austeridad impuestas por la Unión durante algunos años. El ponente subraya las principales preocupaciones detectadas en el ámbito de los derechos fundamentales en la Unión durante 2017, sin ninguna intención de reducir su omisión. El informe insiste en cuestiones consideradas fundamentales, como son la Migración y el Estado de Derecho, y solo trata, entre otras posibles preocupaciones, otras que son también sumamente importantes para el bienestar de los ciudadanos europeos. Estos temas han estado en primera línea de la vida política de la Unión durante 2017, como es el caso de la migración, donde 650 000 personas que solicitaban asilo por primera vez pidieron protección internacional en los Estados miembros de la Unión, o que más de 1 000 refugiados se han ahogado en el mar Mediterráneo, por no hablar los ataques a las ONG que trabajan sobre el terreno, 

Otra cuestión que apunta el PE es la relativa a las preocupaciones planteadas en muchos Estados miembros en relación con la separación de poderes, la corrupción. En cuanto a los derechos de la mujer, su lucha por la igualdad y contra la discriminación cobró fuerza a través de la campaña #MeToo, que dio a las víctimas de agresiones sexuales y acoso el valor de denunciar a sus presuntos agresores. La iniciativa se convirtió en un fenómeno mundial que demostró la magnitud y gravedad del asunto, así como la necesidad de actuar urgentemente a fin de erradicar cualquier forma de violencia contra las mujeres y las niñas. Un tema sensible es la libertad de los medios de comunicación, libertad de expresión y de reunión, ya que los periodistas de la Unión siguen siendo objeto de ataques y presiones, algunos de ellos con un final dramático. En cuanto al racismo, xenofobia e incitación al odio, el acoso, las amenazas y los discursos xenófobos, éstos fueron constantes y graves en toda la Unión Europea en 2017. En opinión del ponente, la protección de los más vulnerables debe ser un principio rector de la Unión. En la Unión Europea nadie debería quedar rezagado. Fuente de la información: europa.eu. Fuente de la imagen: pixabay.