jueves, 24 de mayo de 2018

Ni se percibe ni se espera su percepción

Si eres follower de este sitio, conoces mi sensibilidad por todo lo que rodea a las altas capacidades intelectuales (AACC o ACI). Por ejemplo, en el explícito “Altas Capacidades” te trasladaba mi pensamiento sobre que todos los niños y niñas nacen superdotados y somos los "adultos" los que los vamos convirtiendo en “adultos” y no en “personas” que aprovechan al máximo la tremenda potencialidad intelectual con la que nacieron, puesto que ya precisaba Coks Feenstra esas aptitudes eruditas de carácter innato en las personas, que propician innumerables características expresas de su individualidad y, a la vez, diversidad. Y todo eso, permíteme, es lo que nos hace a cada uno individuo y, a la vez, perteneciente a un grupo social o comunidad. Igualmente, “El peso de una etiqueta” o el reciente “Apoyando Altas Capacidades Intelectuales”, son buena prueba de mi interés e implicación. 

Te cuento lo anterior, porque recientemente he escuchado al presidente del Gobierno de mi país sostener en el IV Encuentro Internacional de Rectores de Universia, foro que ha congregado a más de 700 rectores y representantes académicos de una veintena de países, que "hablar de educación es hablar de un proyecto de país, de un proyecto de futuro, pero también de un proyecto que nos une y enriquece a ambos lados del Atlántico". También ha anunciado que los alumnos con un rendimiento más alto tendrán más recursos. Mantiene el number one del Ejecutivo que el objetivo es que "quienes más se esfuerzan tengan mayores facilidades". defendiendo que "la educación es una responsabilidad de todos" y que "facilitar el acceso al conocimiento es la mejor forma de apostar por la libertad, por la independencia, por la democracia y por la prosperidad". 

No podría estar más de acuerdo con lo que dice el Sr. Presidente si eso fuera así. Con todo respeto, lo que dice sería así si tuviéramos un sistema educativo que no quedara en los puestos de cola del informe PISA, consecuencia de un diseño educativo a todas luces obsoleto, danzando al ritmo del gobierno de turno, con unas tasas de fracaso escolar que rayan lo absurdo o una perenne desmotivación del profesorado, por un lado, y desinterés del estudiante, por otro. Si cuando habla de “alto rendimiento” se refiere, por ejemplo, a “alta capacidad de memorización” en detrimento de la “alta capacidad de razonamiento”, entonces, Sr. Presidente, vamos “cuesta abajo y sin frenos”. Por otro lado, como dicen los expertos, no consiste en “más horas de clase, sino en mejores clases”, “no más autoritarismo del experto docente, sino más respeto hacia su trabajo”. Podría seguir, Sr. Presidente, pero creo que sobran mis palabras. En cuanto a la sensibilidad de los Poderes Legislativo y Ejecutivo por las AACC o a su opuesta, las AADD, o el genérico, AD (Alta Diversidad) “ni se percibe ni se espera su percepción” (Fuente de la imagen: pixabay).