domingo, 18 de febrero de 2018

Patrones propios de burbujas especulativas

Hace unos meses, en el texto ¡Las ICOs están aquí! ¡Cuidadín, cuidadín! nuevamente escribía sobre la moneda electrónica ideada por Satoshi Nakamoto, el Bitcoin, y, en específico, sobre la nota de la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA), alertando a los inversores sobre el elevado riesgo de las “ICOs” o “Initial Coin Offerings”. Según la Comisión Nacional del Mercado de Valores español (CNMV), las denominadas “ICOs” se presentan como una nueva vía de captar fondos del público, utilizando “criptomonedas” o tokens. Una “ICO” también puede ser denominada como una “oferta inicial de tokens” o “venta de tokens”. En una “ICO”, una compañía o una persona emite monedas o tokens y las pone a la venta en intercambio por divisas tradicionales, como el euro, o más comúnmente por “criptomonedas”, como el bitcoin o el ether.

Recientemente, el Banco de España (BE) y la Comisión Nacional del mercado de Valores (CNMV), se han pronunciado sobre este tema, dado que proliferan en todo el mundo los nuevos presuntos activos conocidos generalmente como “monedas virtuales” o “criptomonedas”, entre los que el bitcoin es el ejemplo más destacado. Según el BE y la CNMV, estas “criptomonedas” no están respaldadas por un banco central u otras autoridades públicas, aunque se presentan en ocasiones como alternativa al dinero de curso legal, si bien tienen características muy diferentes: no es obligatorio aceptarlas como medio de pago de deudas u otras obligaciones; su circulación es muy limitada; su valor oscila fuertemente, por lo que no pueden considerarse un buen depósito de valor ni una unidad de cuenta estable. 

Y es que el debate sobre este tipo de activos ha acaparado, en los últimos meses, gran atención de los medios y del público en general, fundamentalmente por dos razones. La primera es que han experimentado fuertes revalorizaciones, que reflejan patrones propios de burbujas especulativas, acompañadas de variaciones extremas en sus precios. A título de ejemplo, el valor medio del bitcoin en las principales plataformas en las que se negocia (no reguladas) se incrementó en 2017 pasando de aproximadamente 850 euros por unidad a comienzos de año a más de 16.000 euros a mediados de diciembre. Desde entonces, la tendencia ha sido descendente, con caídas en un solo día de hasta un 20%. A 5 de febrero su precio se situaba por debajo de 5.500 euros, lo que supone una caída de más del 65% desde los máximos de diciembre. Una persona que hubiera comprado bitcoins a finales de 2017 y los vendiera hoy, sufriría pérdidas muy notables[1].

Igualmente, BE y CNMV apuntan que se están produciendo numerosas actuaciones de captación de fondos de inversores para financiar proyectos a través de las denominadas “ofertas iniciales de criptomonedas” o ICOs (Initial Coin Offering, acrónimo que evoca la expresión IPO o Initial Public Offering, utilizada en relación con procesos de salida a bolsa). La expresión ICO puede hacer referencia tanto a la emisión propiamente dicha de criptomonedas como a la emisión de derechos de diversa naturaleza generalmente denominados “tokens” (“vales” podría ser la traducción al español). Estos activos se ponen a la venta a cambio de “criptomonedas” como bitcoins o ethers o de divisa oficial (por ejemplo, euros). Los usos y características de estos “tokens” varían, siendo la clasificación más habitual la que diferencia entre dos tipos o categorías: “Security tokens”: generalmente otorgan participación en los futuros ingresos o el aumento del valor de la entidad emisora o de un negocio. “Utility tokens”: dan derecho a acceder a un servicio o recibir un producto, sin perjuicio de lo cual con ocasión de la oferta se suele hacer mención a expectativas de revalorización y de liquidez o a la posibilidad de negociarlos en mercados específicos.

La CNMV y el BE han advertido que, hasta la fecha, ninguna emisión de “criptomoneda” ni ninguna ICO ha sido registrada, autorizada o verificada por ningún organismo supervisor en España. Esto implica que no existen “criptomonedas” ni “tokens” emitidos en ICOs cuya adquisición o tenencia en España pueda beneficiarse de ninguna de las garantías o protecciones previstas en la normativa relativa a productos bancarios o de inversión. Estos fenómenos no son particulares de España sino que se están produciendo en muchos países y tienen una dimensión internacional clara. Las “criptomonedas” se ofrecen a través de internet de forma global y es común que su emisión y comercialización afecte a varias jurisdicciones. Ello hace conveniente abordar la cuestión a nivel internacional y aconseja posicionamientos conjuntos de los reguladores y supervisores del mayor número posible de jurisdicciones. Muchas autoridades nacionales e internacionales han publicado ya advertencias en relación con este asunto. A nivel global destaca un comunicado reciente de IOSCO, que, adicionalmente, proporciona acceso a los realizados por múltiples organismos supervisores nacionales. Fuente de la información: BE y CNMV. Fuente de la imagen: pixabay.
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[1]  Fuente: blockchain.info