jueves, 18 de enero de 2018

Ojos que no ven...

Si eres follower de este sitio, sabes que en más de una ocasión he tratado el tema de las rebajas. Textos como “Que la suerte me acompañe”, “Rebajas de enero”, “A vueltas con los fraudes en las rebajas”, ¿Obligado minimalismo? o “Consumo responsable”, son buena prueba de ello. Pues bien. Este año claudiqué nuevamente y la tarde de ayer la pasé de rebajas. ¡Tierra trágame! Menos mal que hace poco leí en la web de la CNMV y el Banco de España, “Finanzas para todos”, unos consejos para ir de rebajas, bajo el título “El arte de ir de rebajas” y basados en el dicho del refranero “ojos que no ven, bolsillo que no tiembla”. 

Por ejemplo, el “comprar por comprar” ni se me ocurra; tengo que disponer de algo tan básico como es un presupuesto, sí: "un presupuesto". Otra recomendación es “mejor solo que bien acompañado”; si voy con más personas es más fácil comprar cosas que no necesito. Y ya puestos, recordar otro dicho “compara y si encuentras algo mejor, pues… piénsatelo”. En cuanto a la tarjeta de crédito ni que decir tiene que “cuidadín” con su uso, que luego llega, precisamente, el “tío Paco” con otras “afrentas” más temidas.

Siguen aconsejándome con el refrán “que no te den gato por liebre”, en el sentido de fijarme bien en lo que compro, no vayan a ser productos de otras temporadas, usados o con defectos. ¡Ah! y respecto a los mensajes tramposos o embaucadores, comprobar cuál es el presunto descuento real y la calidad de lo que me ofrecen. Para terminar, no sólo guardar todas las facturas, los tickets y resto de papeles, también las cajas, envoltorios, bolsas… por si, llegado el caso, tengo que proceder a la devolución: toda precaución es poca (Fuente de la imagen: pixabay).