miércoles, 27 de julio de 2016

La rebelión del espíritu empresarial

Hace unos meses, en el post “Rebelde con causa”, a partir de un comentario de un participante en un encuentro sobre emprendimiento, reflexioné acerca de mi continuo amotinamiento, en el sentido metafórico y en los foros adecuados, se entiende, contra determinados clichés, tendencias o tópicos profesionales, empresariales o institucionales del tejido económico y social en el que habito. Pues bien, en relación a estos actos de revueltas, asonadas o rebelión, ayer me remitió Antonio (Gracias), link al artículo de Amy Cosper en Entrepreneur, The Inherent Rebellion of Entrepreneurship, que traducido con mi inglés de los Montes de Málaga es algo así como “La rebelión congénita del espíritu empresarial”, donde la articulista enumera sus actos rebeldes (supongo que los más relevantes).

Comenta Amy que su primer acto en contra de las reglas se registró en quinto grado de sus estudios, en clase de Historia, cuando repasaban la Depresión y su impacto en las familias. Tenía que dibujar a su abuelo que, según le contaba su madre, fue un emprendedor, así que, ni corto ni perezoso y en contra de lo que se esperaba, dibujó a su ancestro como un vaquero. Confiesa que le encanta la palabra “rebelde", tanto en la versión sustantivo, como en la de verbo, puesto que puedo ser un rebelde y, también, rebelarme. Para Cosper, los emprendedores, los empresarios… son rebeldes por naturaleza, puesto que alteran, innovan, insisten… y en la mayoría de las veces se sienten bien por ello. 

De todas formas, no siempre las rebeliones individuales o colectivas llegan a buen fin. A continuación te dejo el vídeo que estuve viendo hace unos meses, "Rebelión en la granja", subido a Youtube por Prometheus Freddie Mercury, animación basada en la fábula de George Orwell, donde se hace énfasis en cómo una rebelión de muchos, a veces, también conduce lamentablemente a dictadura de unos pocos (Fuente de la imagen: pixabay).

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