lunes, 11 de abril de 2016

Estilo personal de productividad

Hace un año y pico, Carson Tate escribía en Harvard Business Review Assessment: What’s Your Personal Productivity Style? donde mediante una evaluación, pretendía averiguar mi estilo personal de trabajo productivo. La tesis de Carson giraba en torno a que cuando se trata de productividad, es importante la forma como prefiero percibir la información y trabajarla, mi estilo personal de productividad, hábitos que pueden tener un sensible impacto en el éxito o en el fracaso de las técnicas de gestión del tiempo que use así como en las estrategias de mejora del rendimiento que ponga en práctica. El cuestionario que rellené realizaba preguntas referentes a la lista de prioridades para completar mi trabajo, personas involucradas en los proyectos que planteo, si esbozo o dibujo mis ideas en una lluvia de ideas, si me cuesta distinguir a los colaboradores, si sueño despierto y si ese sueño me ayuda a resolver las cuestiones importantes, si soy capaz de sintetizar las ideas en las reuniones, si prefiero trabajar en equipo… así hasta veintiocho cuestiones (Fuente de la imagen: pixabay). 

Realizada la evaluación, el resultado arrojó que disponía de una mezcla de estilos de productividad, orientándose por catalogarme a caballo entre planificador y priorizador, ya que, según Tate, antepongo la programación de acciones organizadas, secuenciales y, a ser, posible, detalladas, y priorizo preferiendo el análisis basado en hechos así como el pensamiento lógico, crítico, realista, utilizando el tiempo con eficacia y centrándome en las tareas de mayor valor, completando con precisión una cantidad significativa de trabajo. Evalúo los objetivos del proyecto y me esfuerzo por lograr los resultados deseados ¡San Modesto, baja del Cielo que sube el ego de Manué engordado con la evaluación de Carson Tate! Bromas aparte, coincido sólo en parte con el diagnóstico, porque tal vez motivado por las circunstancias que me ha tocado vivir, he tenido que tomar decisiones a veces intuitivamente, estableciendo vínculos emocionales, gustándome estimular el trabajo en equipo para maximizar la productividad. Tampoco entiendo del todo la diferencia que realiza la experta entre perfil visualizador y planificador, ya que considero que todo planificador debe tener algo de visualizador y también a la inversa.

En cuanto a las herramientas de productividad que me atraen, el sistema explicitó, por un lado, Tom’s Planner o Omnifocus, y, por otro, el ipad, que puedo personalizar para agilizar mi flujo de trabajo con aplicativos tipo Evernote, Noteshelf, LogMeIn Ignition y ScanBizCards. El caso es que en esa evaluación, tomé nota del libro de Carson Tate, Work Simply: Embracing the Power of Your Personal Productivity Style[1], que traducido con mi inglés de los Montes de Málaga es algo así como “Trabajando, simplemente: aprovechando al máximo nuestro estilo personal de productividad”, que por fin he hojeado este fin de semana (Gracias, Antonio), incidiendo Tate en lo insinuado en el artículo arriba referenciado, explicando los cuatro estilos principales (priorizador, planificador, arreglista y visualizador) y ofreciéndome tácticas para el aprovechamiento de mi estilo personal, en lugar de luchar contra él, intentando que sea mucho más fácil manejar mi capacidad de atención, hacer más cosas, domesticar mi bandeja de entrada o establecer y alcanzar metas. También muestra cómo la comprensión de los diferentes estilos puede mejorar mis relaciones de trabajo con los jefes, colegas o colaboradores. A continuación te dejo un vídeo, subido a Youtube por BSGSpeakers, con unas pinceladas de las ideas de Carson Tate.

[1] Tate, Carson. Work Simply: Embracing the Power of Your Personal Productivity Style. Editorial Portfolio. 2015.

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