lunes, 25 de mayo de 2015

Ese hombre era un genio

Corría la etapa en la que sucedió lo que te relaté en el post “La genialidad y la chorrada”, cuando escuché por primera vez, del profesor de matemáticas, comentarios sobre un loco norteamericano, que después de concebir la teoría de juegos, enfermó de esquizofrenia. Después fui descubriendo quién era realmente ese “loco norteaméricano”, un tal John Forbes Nash, si bien poco se había publicado sobre este Premio Nobel de Economía de 1994, aunque en cuarto de Empresariales, en la asignatura Técnicas Cuantitativas, volvió a flotar su nombre, ahora en el ambiente docente universitario.

Pero no fue hasta mucho más tarde, a principios de este siglo, cuando me enteré de la difícil vida de este ser humano cuya carta de recomendación para entrar en la Universidad de Princenton era sencilla y muy corta: “Este hombre es un genio”[1]. La culpable de este nuevo refresco de su figura fue la película “Una mente maravillosa” (que ya te referencié en el post “De juegos y prisioneros”). Pues bien, ayer conocía en varios medios de comunicación que nos ha dejado y pasado, espero, a mejor vida. Mientras leía la noticia, garabateé el dibujo que te dejo en el encabezado, en honor y respeto, deseando que donde esté su energía vital siga jugando con sus geniales teorías.

[1] Kuhn W., Harold; Sylvia Nasar (Eds.). «The Essential John Nash» (PDF). Princeton University Press. pp. Introduction, xi.  http://press.princeton.edu/chapters/i7238.pdf  Documento visitado el 25/05/2015.

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