viernes, 20 de marzo de 2015

Por su misma naturaleza

Allá por 2006, en el post “La Familia”, te apuntaba el perenne debate sobre el concepto “familia”. Después de inventariar posibles entendimientos de distintos perfiles, desde el político hasta el freudiano, pasando por el economista, el religioso, el agnóstico y el pacifista, terminaba el texto reconociendo mi limitación intelectual y mi impotencia en el raciocinio sobre la Familia y refugiándome en la aproximación de Thomas Moore: “la familia es el nido donde nace el alma, donde se alimenta y desde donde se la deja en libertad para entrar en la vida”. Asimismo, unos años antes (2003), en el texto “El Matrimonio”, me preguntaba por este derecho recogido en el artículo 32 de la Constitución Española (CE). 

Pues bien, esta semana, en la sesión de la disciplina “Derecho Matrimonial y de Familia”, me acordé de esas divagaciones escritas hace unos lustros. El miércoles, Mercedes nos acercó al concepto desde diversas perspectivas, desde el artículo 39 de la CE, donde se le otorga un papel relevante a la familia, aunque, curiosamente, ni la define ni resulta fácil determinar el concepto en sí, hasta los significados actuales: en sentido amplio, familia-linaje (personas ligadas entre sí por el vínculo de parentesco del que la ley extrae alguna consecuencia jurídica) y en sentido estricto, familia nuclear (cónyuges, hijos y las relaciones entre ellos). 

Lo que me dejó un poco descolocado fue cuando escuché la finalidad de la familia y su principal función social: la de conservación y reproducción de la especie, independientemente de que cumpla otras variadas, como la de conservación del poder económico y la riqueza (por ejemplo, sucesión hereditaria), la unidad de consumo y disfrute de la renta, los instrumentos de socialización del individuo… SI no entendí mal, el no cumplimiento por algunos de los cónyuges de esa función puede ser causa de matrimonio nulo a efectos canónicos. Según el canon 1084 del Código de Derecho Canónico, la impotencia antecedente y perpetua para realizar el acto conyugal, tanto por parte del hombre como de la mujer, ya absoluta ya relativa, hace nulo el matrimonio por su misma naturaleza. ¿Por qué me sorprendo? (Fuente de la imagen: sxc.hu).

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