miércoles, 20 de agosto de 2014

Disciplinas de valor



En plena calle Larios, en el marco festivo de la feria de Málaga, con un calor de justicia, ayer intentaba Félix responder por qué a él, con su cualificado y experimentado perfil profesional, el poder judicial no le asignaba tal o cual importante administración, experticia o peritaje y por qué se elegía a un tercero, que estadísticamente siempre coincidía con organizadores de cursos y jornadas, miembros y ex-miembros de colegios, asociaciones de profesionales y otras hierbas aromáticas y allegados. Se preguntaba si esos privilegiados receptores de suculentos trabajos judiciales disponían de un mejor servicio, una estructura de costes más competitiva o ¡Quién sabe! mejor solución. 

Entre sorbo y aspiración de frío Carpe diem Natural, de Tierras de Mollina, chanté que el gobierno va a cambiar las leyes, a lo que me soltó eso de “cambiar para seguir igual”. “Te siento un tanto pesimista o depresivo”, proferí. Como conoces mi opinión sobre el tema barajado por el amigo (ver búsqueda parcial), esta mañana no voy a ser más pesado. También, "disfruto" de presuntas relaciones profesionales con conocidos que sólo se acuerdan de uno cuando llegan las votaciones a las corporaciones de derecho público, se encuentran inmersos en campañas de mejora de su perfil, organizan “jornadas espirituales”, te tantean para siempre ficticia colaboración o tienen una determinada duda profesional. Luego: “si te he visto, no me acuerdo”. 

La reflexión de Félix, relacionada con el servicio, los costes y las soluciones, sí me recordó lo que en 1995 Michel Treacy y Fred Wiersema, “The Discipline of Market Leaders”, catalogaban como “disciplinas de valor”, es decir: excelencia operativa (como diría el otro: magnífico decano, magnífico allegado, magnífico ponente, magnifico organizador de congresos, …), liderazgo en servicio (¡Sí claro! Mucha innovación, diseño de procesos y tiempo de respuesta en los despachos elegidos ¡Que se lo pregunten a los sufridos administrados!) e intimidad con el órgano judicial de turno (el cliente, en el caso rumiado por Félix). Así nos va a los “españolistos”. Luego nos quejamos de la irrupción en la arena política de los “Podemos” y “Vox” de turno, que no son sino el resultado de parte del cabreo de, todavía, unas minorías de conservadores y progresitas que empiezan a despertar, dentro de esa inmensa masa que está por debajo de los listos de siempre, o sea los Pujols, Bárcenas, ERES, subvenciones… (élite, casta o como prefieras llamarlos). En fin. La Vida misma (Fuente de la imagen: sxc.hu).

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