martes, 20 de agosto de 2013

Parásitos

Ya está empezando a ser costumbre esto de llegar tarde a la cita, pero nuevamente trasnoché ayer en la feria, charlando con Paco, Ildefonso, Curro, Guillermo, …, de lo divino y lo humano de la Educación en mi país, del buen verano turístico y de los presuntos brotes verdes en Marbella (te recuerdo que en ese término municipal fue donde hace siete u ocho años empezó la crisis, con la gangrena de la corrupción inmobiliaria ya imbricada en el tejido económico, político y social). También, me he deleitado previamente con el artículo de A. Bustillo en Expansión, “Cómo detectar al parásito de la oficina”, donde el autor, después de transcribir la definición del concepto “parásito” del diccionario, desgrana al trepa, al mandón, al medallista, al agobiado, al despreocupado, al seductor y al depredador. La lectura me ha recordado el post “¡Ay! La mosquita muerta”, editado hace ahora dos años y pico en este mismo sitio. ¡Ay! esa persona de ánimo o genio apagado, pero que no pierde la ocasión de su provecho. Un peligroso parásito que parece resumen de todos los descritos hoy por Bustillo (Fuente de la imagen: sxc.hu).

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