martes, 16 de octubre de 2012

¿Optimismo o pesimismo?

De la lectura del post “Caídas libres”, el contacto Anton denota cierto pesimismo en mis frases (Gracias por la crítica), trasladándome que cierto optimismo es bueno para reactivar la economía.

Ciertamente Estamos de acuerdo, Anton, la esperanza, la confianza y asumir riesgos es uno de los motores de la actividad emprendedora y, por derivación empresarial.

Incluso, cuando todavía me tomaban por desconocedor de la realidad, porque difundía los estados de crisis y recesión, en abril de 2008, buscando lo positivo de esos estados económicos, ya escribía sobre la destrucción creativa a la que aludía Shumpeter (ver post ¿Necesitamos una recesión?):
“Esos espacios económicos son procesos de destrucción creativa, en los que se descartan las empresas poco competitivas y acaban con los excesos de prosperidades anteriores, dejando la economía más sana, más saludable”
Pero un exceso de confianza, de esperanza, de tranquilidad, en momentos sensibles, fue lo que, en parte, arrastró a los inversores hacía donde estamos hoy, por lo que me vas a permitir, Anton, que exprese que el pesimismo realista es bueno y necesario ahora, si bien antes todavía era más importante.

Por tanto, necesarias dosis de desesperanza, desilusión y consternación, posibilitan seguir desenmascarando a los advenedizos, oportunistas, especuladores, …, al tiempo que la regeneración se asienta sobre pilares reales, robustos.  

Como dice otro contacto: pesimismo realista u optimismo prudente. En resumen: ni la botella medio llena ni medio vacía (fuente de la imagen: sxc.hu).

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