lunes, 15 de octubre de 2012

Caídas libres

Todos los indicadores registran una caída libre de la economía española, ya sea por los datos de la demanda nacional o la débil aportación del sector exterior, el caso es que el Producto Interior Bruto va cuesta abajo y sin frenos, acelerando la ¿tercera? recesión económica. 

Del empleo ¿qué quieres que te comente? Y si éramos pocos, parió la abuela un incremento del IVA que constriñó aún más el depauperado consumo del pueblo llano.

De la economía global ¿qué te voy a decir? También en caída libre desde hace años. Por más que se empecinen los listos de turno en aplicar austeridad sin estimulación, no se levantará cabeza con esas medidas de maltrochados keynesistas. 

Si de una vez por todas se enteraran que la clave no se encuentra sólo en el necesario ajuste de los despilfarros, el exilio de las liberalidades y el destierro del sistemático expolio de lo público. 

La solución también transita por una distribución justa de los recursos disponibles, el control financiero global y el fomento del desarrollo social local.

Entonces, tal vez podríamos salir de esta mierda en la que ellos mismos nos han metido y evitar el cumplimiento de la opción catastrofista de la profecía maya.

Y en esto que llega Felix Baumgartner, con la "financiación" de esas taurinas bebidas que se dicen sanas y energéticas, tirándose desde la estratosfera, pero no batiendo el récord de caída libre (ABC: "Baumgartner regresa vivo de la estratosfera"). Tiene gracia la cosa. 

Ironía aparte, es de valorar las agallas del austriaco al lanzarse verticalmente desde 39 kilómetros (pienso distinto de los que han financiado el proyecto), pero no logro quitarme la comparación metafórica con todas aquellas personas que no se tiran, son empujadas a esa caída libre para llegar a final de mes (por cierto, sin ningún apoyo energético). Esos hombres y mujeres sí que tienen mi reconocimiento.

Finalmente, si eres un seguidor de este blog, sabes que desde hace un tiempo no me canso de difundir el presentimiento de que estamos inmersos en una transición acelerada hacia una nueva época (sí, los designios de los mayas van a ser ciertos, espero que en su versión bienhechora o de cambio filosofal). 

Pues bien, Mauro Guillén y Emilio Ontiveros han escrito un libro sobre el tema, titulado “Una Nueva Época. Los grandes retos del siglo XXI”, editado por Galaxia Gutenberg (leído en el artículo de El País: “Una nueva época”). Interés tengo en hojearlo para saber qué dicen sobre el referente, deseando que las ideas sean novedosas y no abonar una nueva caída libre, puesto que la transcripción parcial del capítulo 1 no me ha aportado nada nuevo (y los libros no están baratos, precisamente).

Bueno. En este principio de lunes laboral, en medio de un alba otoñal, sin buscarlo conscientemente he desahogado contigo la tristeza mañanera propiciada por las, aparentemente, disparejas caídas libres relacionadas (Gracias). Ahora me preparo para el tajo. Que esta semana te sea beneficiosa en lo laboral, profesional, empresarial o institucional, según proceda (animación de la caída libre; fuente de la imagen: Wikipedia).

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