jueves, 21 de junio de 2012

Estructural e impúdico

Curiosamente, las religiones orientales sustentan un pensamiento de la persona como integrante de lo natural, con contingente dominio o potestad dentro de sí mismo. Ayer estuve escuchando a unos exdeportistas comentar el caso Kárate, donde presuntamente,  a través del miedo y la amenaza, se amparaba una posible red de pederastia y abusos sexuales con más víctimas de la historia de España (Fuente El País).

Una de las participantes, psicóloga, reflexionó acerca del uso de lo oriental en general y las artes marciales en específico que algunos indivíduos, para ampararse en cualquier ámbito, ya sea profesional, empresarial o personal, frecuentan estructural e impúdicamente deplorables técnicas de manipulación y control, basadas realmente en amenazas y miedo.

Asentí con la cabeza, mientras el filósofo ampliaba la opinión anterior a las sectas de cualquier religión, a determinadas organizaciones pseudo empresariales e, incluso, políticas y sindicales. “Más mafia que lo que tradicionalmente se entiende por mafia”, espetó la psicóloga. La vida misma, concluí.

Desgraciadamente, puntuales noticias o experiencias negativas que han contenido lo oriental como desencadenante del conflicto, extorsión, amedrentamiento o problema, a priori no deben empujarnos a ponerle una cruz a esa filosofía, porque lo malo no está en ella, sino en las personas que la agitan o la utilizan para sus censurables intereses personales (fuente de la imagen: sxc.hu).

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