sábado, 12 de mayo de 2012

De ratas y monos

Ayer, me contó un contacto que había soñado que una rata le mordía el brazo y que un mono había mordisqueado mi brazo. Después de la pechá de reír que me pegué, rememoré los sueños que tenía cuando era pequeño.

Soñaba que estaba cazando y matando ratas, probablemente inducidas dichas pesadillas por la experiencia real: aquellos “peazos” de roedores colgados de los chopos o pululando por los corrales de mi infancia.

Recuerdo que el animal se enfrentaba en fila de a uno, saltando hasta que se ponía a la altura de mi cabeza. Entonces, con el palo que tenía en las manos, lo enviaba lejos a lo béisbol, así hasta que huía o pasaba, supongo, a mejor vida.

En la etapa adulta, también me ha visitado en algún que otro momento ese tipo de sueño, con la novedad de que mientras persigo, enjaulo y acabo con ellas, no siento ese miedo de antaño, que me ponía los pelos de punta.

En cuanto a los monos, no he soñado nunca con ellos. Si bien la fantasía la ha vivido el contacto, buscando en Internet descubro que puede significar que el soñante va a registrar decepciones debido a falsos testimonios, patrañas y maquinaciones por parte de “amistades” o “enemistades” axiomáticamente farsantes y celosas.

Así que, contacto mío, cuidémonos no vaya a ser que recibamos alguna “puñalá trapera” (fuente de la imagen: sxc.hu).