viernes, 20 de mayo de 2011

De ti y de mí depende

Antes de escribir este post, leía en los distintos medios de comunicación, que amablemente me permiten acceder a sus páginas en Internet, noticias relacionadas con el movimiento 15-M en España. Se me ha quedado grabado en la mente el texto, serigrafiado en la camiseta amarilla de una persona, que decía:

"Juventud sin futuro. Sin casa. Sin curro. Sin pensión. Sin miedo."

En el campo no había (ni hay) horario de curro. Allá en los finales de la década de los sesenta del siglo pasado, con apenas siete años, te levantabas para ejecutar las labores encomendadas, en mi caso, cuidar los cerdos, las ovejas, las cabras y las gallinas.

No me planteaba el futuro porque no tenía consciencia de ello. Lo de la casa tampoco. De la pensión me entra la risa tonta. El miedo, sí. Miedo a muchas cosas, reales e imaginarias. Cuando menos te lo esperabas, había llegado la noche. Como se decía: de sol a sol y de lunes a domingo. Eran otros tiempos, lo sé.

Después, en el verano de los catorce años, empezabas a primera hora de la mañana en la bodega del restaurante ubicado en la Parte Vieja de Donosti (San Sebastián), a recolocar los cascos de las bebidas, contenidos en baldes bajados en el montacargas, en las cajas de las marcas correspondientes.

¿Futuro? Tampoco. ¿Casa? La de tu familia y el alquiler que pagaban. ¿Curro? Sí, de la mañana a la noche. ¿Pensión? El sobre o nómina de final de mes. ¿Miedo? Mucho, real (a la vida, al terrorismo, al futuro, …) e imaginario. Cuando menos te lo esperabas, había llegado la noche. Como se decía: de sol a sol y de lunes a domingo. Eran otros tiempos, lo sé.

Ayer, reflexionando con varios alumnos acerca de cuándo se considera nocturnidad, festivos, laborables, …, recordé los momentos de esa infancia y de esa adolescencia medio transitada, debido al trabajo asignado. Al percibir de golpe el presunto sufrimiento de la ingente cantidad de personitas que nos precedieron y, muchas de ellas, se perdieron en el camino, me sentí insignificante, a la par que afortunado por poder escribirte el post esta mañana.

Ciertamente, para mis padres, el trabajo del campo era lo primero, para que la familia pudiera comer cada día. En este alba que me envuelve, imagino sus preocupaciones por su futuro y el de sus hijos, por la hipoteca de la casa, por perder la cosecha, por quedarse sin sustento, en síntesis, terribles miedos. Hoy, ese sudor de nuestros progenitores, supongo, hace que el tiempo de descanso sea la prioridad de los países de Occidente. Un horario flexible, que concilie la vida profesional con la personal es uno de los fines que hasta antes de esta crisis que nos agobia, la sociedad pretendía.

Pero ¿qué le deparará el futuro a un país con mente de funcionariado, con una clase política desprestigiada, con un índice de paro tremendo, una floreciente economía sumergida y con una productividad que raya el ridículo? De ti y de mí depende cambiar ese futuro re-escrito por las acciones y no acciones de los sin escrúpulos, los sin razón, los parásitos y los tontos del culo. Reflexiona y vota el domingo en consecuencia. Que disfrutes de un merecido tiempo de descanso y carga las pilas (fuente del dibujo: imagenes-gratis.net).

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