martes, 22 de febrero de 2011

Más que un cliente

Fuente de la imagen: Atención al cliente (Velasco, 2008)
El resumen del día de ayer: triste por la mañana, reconfortante al medio día y duro por la tarde[1]
A veces pienso que alguien me tiene que querer mucho en el Cielo, porque no veas la de pruebas comerciales duras que me pone en la Tierra. Sí, ya sé que un decente comercial no debe ir tras la operación sencilla, sino ser persistente, conocer profundamente lo que se pretende vender y mirar no solo el corto sino el medio y el largo plazo en la relación con el cliente. También, intento conocer las verdaderas necesidades del cliente, escrutando las mentes, pero respetando sus agendas ocultas, que todos tenemos y, sin quererlo o queriendo, celosos de su ocultación somos.  

¿Qué es aquello que, siendo lo más complejo de alcanzar, ofrece la mayor rentabilidad emocional y profesional? No hablo de cerrar una venta rápida, más bien de algo mucho más profundo: la capacidad genuina de ayudar al cliente trascendiendo la simple transacción comercial. Es un camino arduo, no te voy a mentir, pero la recompensa es inmensa. Al lograrlo, dejas de tener un comprador para ganar un aliado estratégico, un socio de confianza o, en el mejor de los casos, una amistad verdadera. Recuerdo que la jornada fue agotadora pero, analizándolo ahora con perspectiva, la satisfacción obtenida superó cualquier esfuerzo previo. Esa es su esencia misma[2].
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[1] No me preguntes másCambiando presuntamente de tema
[2] Composición de imagenes-gratis.net