martes, 30 de noviembre de 2010

Anuncios sinceros

“¡Ojalá estuviera la sinceridad de moda!”, le trasladé ayer a Antonio. Me argumentaba el hombre que detecta en los anuncios cierto grado de franqueza, cordialidad y honestidad. Los anunciantes admiten sus errores, percibiendo su debilidad. Puede que algo de razón lleve, pero dificultad existe.

El caso es que el presunto efecto negativo o fragilidad, al publicar sus propios desajustes o deficiencias, puede volverse a favor del anunciante, al percibir el consumidor cierta transparencia del mensaje, que contiene confianza, sinceridad y seriedad. Ese público puede que le dé a la empresa una segunda oportunidad y, en todo caso, sabrá valorar el acto comunicativo (foto de imagenes-gratis.net).

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