domingo, 3 de octubre de 2010

Prioridades

Sabe que me cae muy bien y me siento a gusto con él. Pero después de escucharle una vez más temas como qué último modelo de coche de alta gama se estaba pensando comprar, la aceptación de su ficha en el club elitista y el crucero programado para abril de 2011, llegué a la conclusión de que se estaba concentrando en sus temas personales y no en la empresa que años atrás había heredado de su respetado y extinto padre.

Le considero un amigo, así que le dije lo que pensaba. A riesgo que me mandara a freír espárragos, le pregunté a conciencia cuándo fue la última vez que se dio un paseo por todas las dependencias de su empresa, saludó y conoció a sus nuevos colaboradores o se interesó por los resultados del nuevo y caro sistema informático, cuya compra aprobó a principios de año.

No me contestó. Estuvo serio el resto de la tarde. Lo siento, no fue mi interés fastidiarle el día, todo lo contrario, hacerle meditar, reflexionar. Para eso están, también, los amigos ¿No? (foto de imagenes-gratis.com).

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