jueves, 1 de julio de 2010

¿Róbesela a otro?

Fuente de la imagen: archivo propio
He terminado de hojear el libro “Agua”[1] de Marq de Villiers (2001), Ediciones Península, que analiza la problemática del agua y argumenta las razones por las cuales se está volviendo preocupantemente escasa. Sus propuestas de solución se pueden considerar extremistas o tajantes: “Si se anda corto de agua, las salidas son la conservación, la innovación tecnológica o recurrir a la violencia”. Apunta en el texto el punto de vista del hidrólogo español Manuel Ramón Llamas Madurga​ (Madrid, 1931)[2].

"Si necesita más agua, consígala, trayéndola de otro sitio o fabricándola. Si no la puede conseguir, gaste menos: consérvela o ponga los precios reales, sin ayuda o subvención, aplicando una ética del agua y usando las nuevas tecnologías. Reducir drásticamente el crecimiento poblacional: el uso del agua disminuiría si hay menos personas. Finalmente, si las propuestas anteriores no funcionan: róbesela a otro". Te dejo foto, del nacimiento del Río Mundo[3], recogida en el texto del mismo nombre (M. Velasco, 2009)[4].
_______________
[1] Villiers, Mark (2001). Agua. Ed. Península.
[2] En su libro "Agua", Villiers utiliza la figura del hidrólogo español Ramón Llamas Madurga para ilustrar una perspectiva optimista pero crítica sobre la gestión de los recursos hídricos. Llamas Madurga es presentado como uno de los mayores expertos mundiales en aguas subterráneas, y sus ideas desafían la narrativa tradicional de las grandes obras de ingeniería. Aquí se resumen sus puntos clave según la obra: 1. La "Revolución Silenciosa". Esta es quizás la idea más famosa de Llamas recogida por De Villiers. Se refiere al fenómeno masivo y no planificado ocurrido en la segunda mitad del siglo XX, donde millones de agricultores en todo el mundo (especialmente en España, India y México) comenzaron a extraer agua de los acuíferos por su cuenta. Democratización: Gracias a la mejora en las bombas de extracción, el acceso al agua dejó de depender de costosos proyectos estatales (presas y trasvases) y pasó a manos de individuos. Riqueza económica: Esta revolución generó una enorme riqueza agrícola y estabilidad social, a menudo ignorada por los gobiernos que seguían obsesionados con las grandes infraestructuras. 2. El fin de la "Hidrosquizofrenia". Llamas acuñó este término para criticar la tendencia de los políticos y gestores a tratar el agua superficial (ríos) y el agua subterránea (acuíferos) como si fueran recursos totalmente separados. Gestión conjunta: Él argumenta que ambos forman parte de un mismo ciclo. Ignorar la interconexión lleva a errores graves de planificación, como intentar trasvasar agua de un río lejano cuando hay acuíferos locales que podrían usarse de forma sostenible. 3. Desmitificación de los acuíferos. De Villiers resalta que Llamas combate los "mitos" que pintan las aguas subterráneas como un recurso misterioso, frágil o agotable de forma inminente. Seguridad contra la sequía: Los acuíferos funcionan como gigantescos embalses naturales que no se evaporan y son mucho más resistentes a las sequías que los pantanos. Uso ético: Para Llamas, el problema no es el uso del agua subterránea, sino la falta de transparencia y educación sobre cómo gestionarla para que sea un recurso renovable a largo plazo. 4. Crítica al "Gigarraquismo" (Obsesión por las obras gigantes). Llamas sugiere que muchas crisis de agua no son de escasez física, sino de gestión y gobernanza. En lugar de gastar fortunas en desalar o mover agua cientos de kilómetros, propone una gestión más inteligente y descentralizada, centrada en la eficiencia y el conocimiento científico del subsuelo.
[3] Albacete, España.
[4] Velasco-Carretero, Manuel (2009). Nacimiento del Río Mundo. Sitio visitado el 1/7/2010.