sábado, 27 de marzo de 2010

Cinturón apretado

El continuo recorte de gasto consecuencia de la crisis, ese perenne apretado de cinturón, empuja a los colaboradores a trabajar más con menos recursos, acrecentando el riesgo a errores, enfermedades, baja productividad y aparición del estrés. Si a esta situación se une que el directivo no piensa que el panorama vaya a cambiar, los colaboradores perciben esa sensación y se reduce la posibilidad de que realmente lleguen mejores tiempos, con los efectos colaterales de aparición del miedo y bajada brutal de la eficiencia (imagen de clipboom.es).