martes, 7 de noviembre de 2006

La moneda bin laden

Autor: Manuel (Málaga, España). Deplorablemente, todo sigue, aparentemente, peor que antes, porque ahora los escándalos se ejecutan con luz y taquígrafos y los demás impasibles. ¡Ojos que no ven…! Me da vergüenza esos pensamientos. Las previsiones mediáticas de los presuntos implicados se cumplen: que si 5000 puestos, que si hay que vender suelo porque el inversor no confía en ellos, que si hay que dejar de hablar de la corrupción porque está afectando al sector, etc. ¡Dios mío! Cuanto fingimiento, doblez, falsedad, impostura, comedia, farsa, tramoya… En resumen, ¡Cuanta cara dura!

Bueno, para no defraudar a los que quieren caña contra la corrupción inmobiliaria, ahí va esta nota con las llamativas (y coincidentes con lo escrito en el blog) opiniones del exgobernador del Banco de España, Luis Ángel Rojo, acerca de la recesión, el boom inmobiliario y la corrupción (leído en El Confidencial). “No estamos en una etapa de recesión, puede que sí dentro de un año o dos”. Tenemos aquí otra persona que no va en la línea de Edmund Phelps, Premio Nóbel de Economía, que se mostraba optimista acerca de la salud actual de la economía mundial (leído en el idealista).

También, apunta un interesante artículo en The Washington Post, titulado ‘Land laws on Mediterranian Cost enable a boom but bring corruption’ (Las leyes del suelo de la costa mediterránea posibilitan el boom pero traen corrupción). Curioso, fue Rodrigo Rato el que impulsó esta apertura brutal a las corporaciones locales: ¡Laissez faire Rodrigo! La información destaca que “el boom inmobiliario español de los últimos 10 años alimenta la corrupción, las actividades mafiosas, destruye ecosistemas y destroza gran parte de la costa”.

Al periódico estadounidense tampoco se le desbanda que “el incremento de los precios ha ayudado a crear una economía sumergida que ha atraído miles de millones de euros en fondos ilícitos”, o la preocupante afirmación de que "los traficantes de droga en el sur de España tienen inversiones en el sector inmobiliario, puesto que es un sector cómodo para blanquear dinero sin que se pregunte nada" y la forma en que los “spaniards” denominan a los billetes de 500 euros: “Bin Ladens, porque todos saben que existen pero nadie puede encontrarlos”.