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Fuente de la imagen: Albóndigas de choco. Sitio gastropost (M. Velasco, 2025) |
Destacar el sellado inicial en el aceite, una técnica que les da a las albóndigas ese color dorado y un sabor más profundo, asegurando que mantuvieran su forma antes de sumergirse en la salsa[5]. Luego, la magia de la cocción a fuego lento, donde los sabores se fusionan y las albóndigas absorben los jugos, resultando en una textura tierna que se deshace en la boca, lejos de ser gomosa. La salsa, de consistencia ideal, ni demasiado líquida ni espesa, funciona como un telón de fondo perfecto, permitiendo que el sabor del choco sea el indiscutible protagonista. Fue una de esas jornadas que nos recuerdan que, en la simplicidad de la tradición, a veces reside la más sublime de las gastronomías.
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[1] Velasco-Carretero, Manuel (2025). Albóndigas de choco. Sitio gastropost. Visitado el 31//8/2025.
[2] Y su variante sepia.
[3] Un cefalópodo con un sabor y una textura distintivos.
[4] Con el ajo y el perejil frescos realzando el sabor, y una proporción precisa de pan rallado y huevo, cada bocado prometía una experiencia única.
[5] El uso de la tinta de choco es opcional, pero puede intensificar el color y el sabor de la salsa.