martes, 10 de septiembre de 2019

Influencia intencional

Vaya berenjenal político el que tenemos en mi país: Que si Gobierno, que si elecciones. ¿Qué liderazgo político de los políticos? Así nos va. El pueblo ya se mojó en las urnas y votó sus preferencias políticas. Ahora le toca al político hacer su trabajo y si no está capacitado pues a casa y que se presenten otros. Tonterías las justas. Pero no te equivoques. La culpa de todo la tiene el “españolisto”, en el que me incluyo, que con su acción o inacción posibilita que los españoles tengamos la clase política que nos merecemos, ni más ni menos. 

Y es que a estos presumibles mediocres líderes políticos les falta el poder de la influencia y, por derivación, ejercer esa influencia. Hace una década, escribía Joseph Grenny, en Business Week, Leadership: Intentional Influence, (liderazgo: influencia intencional), que los líderes son responsables de influir inteligente y éticamente en el comportamiento de los demás, en modo creación de valor. Dado que existen muy pocos líderes capaces de definir el liderazgo, resulta poco sorprendente que el desempeño de estos sea mediocre en el mejor de los casos. 

Los resultados de un estudio sobre el éxito y el fracaso de más de mil líderes en todo el mundo, concluyeron que hay muy pocos líderes capaces de ejercer efectivamente su influencia, actuando como si ocuparse de los hábitos no fuera parte de su trabajo, careciendo de una teoría de la influencia, confundiendo hablar con influir y empeñados en buscar soluciones rápidas, lo que les hace caer en la trampa de creer que se pueden cambiar los malos hábitos con una simple técnica. Fuente de la imagen: ElisaRiva en pixabay.